Por Dr. Daniel Cassola
Ayer se firmó el convenio entre el Ministerio de Educación, representado por su titular Esteban Bullrich, el jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires Horacio Rodríguez Larreta y el rector de la Universidad Buenos Aires (UBA) Alberto Barbieri, para construir un nuevo Hospital de Clínicas.
Según expresó Bullrich se trata de una idea sumamente ambiciosa: “Queremos tener el mejor hospital universitario de América”. El nuevo edificio se va a erigir sobre lo que ahora es un estacionamiento de la UBA mientras que el viejo hospital ubicado sobre la avenida Córdoba pasará a ser del Ministerio de Educación.
Según adelantó el ministro en el viejo edificio funcionará una residencia para estudiantes y además se continuarán desarrollando trabajos de investigación. Hasta aquí la versión oficial del proyecto.
Lo cierto es que, con o sin fundamentos, hay mucha gente que desconfía del actual proyecto. Sobre todo en lo que concierne al destino del actual edificio del Clínicas. Probablemente todo haya comenzado en la cena anual para recaudar fondos de la Fundación Hospital Clínicas, en la que su titular Alejandro Mac Farlane, deslizó la posibilidad de que detrás de la mudanza haya un ambicioso proyecto inmobiliario.
Dentro del grupo de manifestantes que ayer se acercó al rectorado de la UBA, donde se firmó el acuerdo, se comentaba que si el Ministerio de Educación transfiere el edificio a la Agencia de Bienes del Estado, esta lo puede rematar.
Otro de las incertidumbres que se desarrolla entre los opositores al proyecto, que también entregaron un petitorio con más de 11 mil firmas, es sobre el tamaño del nuevo hospital, que será más chico que el actual.
«En la primera reunión, donde había arquitectos e ingenieros, la idea era trasladar todo el personal, las especialidades, al nuevo edificio. No es que nos vamos a adecuar al nuevo proyecto, el nuevo proyecto se va a adecuar a nosotros», prometió el director general del Clínicas, Bernardo Bergroth.
Así planteadas las cosas, las dudas no serían sobre el proyecto en sí sino sobre las promesas de quienes lo van a llevar adelante. Quienes se oponen podrán controlar que los funcionarios cumplan con lo que prometieron. Ojalá que “el mejor hospital universitario de América” sea realidad.










