Por Dr. Daniel Cassola
Según un relevamiento que presentó esta semana el Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (Cesni) la tendencia es preocupante: cuatro de cada 10 chicos de hasta 3 años están comiendo de manera no tan saludable como deberían para la edad. Y ese proceso de deterioro de la calidad nutricional y la formación de hábitos a futuro ya está comenzando desde antes de los seis meses de vida, cuando la lactancia materna debería ser exclusiva, según recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Las galletitas y las facturas, la pizza, los sándwiches, las empanadas, las bebidas azucaradas y las golosinas comunes están presentes en una de cada tres comidas de algo menos de la mitad de la población de hasta 3 años. Los resultados indican que entre los seis meses y el año de vida, uno de cada cuatro bebes ingiere ese tipo de productos ricos en calorías, azúcar y grasas saturadas. Lejos están de un menú más enriquecido en nutrientes esenciales, como la lactancia a demanda combinada con las papillas con verduras, carne y frutas que de a poco se aconsejan introducir.
En el primer año de vida, un 42% de los chicos recibe alimentos poco nutritivos y entre los 2 y 3 años, lo hace el 45 por ciento. Las comidas en esos grupos incluyen un 35% de panificados y galletitas ricos en azúcares y grasas saturadas, un 18% de jugos y gaseosas, y un 10% de sándwiches, pizza y empanadas, según el relevamiento. El 37% de los alimentos restantes incluía opciones que también eran de baja calidad nutricional.
“Se recomienda que en los primeros seis meses de vida los chicos sólo reciban la leche materna. Sin embargo, en nuestro país existe una tendencia a la incorporación precoz de alimentos sólidos y bebidas”, indicó María Elisa Zapata, licenciada en Nutrición del Cesni y coautora del estudio. “Lo que marcan los datos de este análisis es que la calidad nutricional de la dieta infantil va disminuyendo progresivamente. La tendencia es descendente a medida que los chicos crecen, socializan y comienzan a alimentarse con (y como) el resto de su familia.”
Para Zapata, “con todo lo positivo que esa etapa ofrece en términos de socialización, en este estudio se evidencia una inclusión precoz de alimentos poco saludables, promoviendo hábitos propios de otras edades”. Y agregó: “Nos debe ocupar como sociedad, como padres, que la nutrición en la primera etapa de la vida es clave para forjar buenos hábitos que favorecerán el estado de salud”.
Hoy la obesidad es una epidemia mundial. Es factor de riesgo para otras patologías como la diabetes y la hipertensión. Es bueno alentar la alimentación saludable desde los primeros momentos de la vida. Se trata de una excelente inversión a futuro.









