El dolor, la causa más frecuente de consulta al médico

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Por Dr. Daniel Cassola

Todo empieza por el dolor. Es el sistema de alarma que tiene el cuerpo para avisarnos que algo no funciona. El dolor en el pecho, por ejemplo, puede ser algo menor o puede ser un infarto. Hay que consultar porque experimentar dolor no es “normal”, quiere decir que hay algo que no funciona correctamente.

Por ello es lógico que la primera causa de consulta al médico sea el dolor, y que además el consumo de fármacos para combatirlo sea muy elevado: se calcula que los argentinos compran por año 70 millones de cajas de analgésicos, casi dos por persona.

Según explica el especialista en farmacología, Roberto Baistrocchi, los analgésicos más potentes que se conocen son los hipnoanalgésicos, que son “básicamente los opiáceos como morfina, codeína o nalbufina y provocan un profundo efecto de sedación en el sistema nervioso central que hace que el paciente olvide por completo el dolor pero no actúan sobre las causas y son muy adictivos”.

“Otros analgésicos potentes como la pregabalina retardan la despolarización de las neuronas que generan dolor, por lo que usados en bajas dosis ayudan a controlar dolencias de tipo neuropático, como las producidas por algunas hernias de disco, por ejemplo”, continuó en diálogo con la agencia de noticias Télam.

Para las dolencias leves o moderadas como dolores de cabeza, muelas, articulaciones, secuelas de operaciones, dolores menstruales o esguinces, “se usan generalmente antiinflamatorios no esteroides (Aines) como el diclofenac, que también quita el dolor pero no actúa directamente sobre sus causas”, agregó.

“A diferencia de ese último, el ibuprofeno no es el más potente antiinflamatorio ni el más potente analgésico pero tiene ambos efectos, porque desinflama y a la vez inhibe el proceso enzimático que causa el dolor”, señaló y añadió que el paracetamol, otro de los conocidos Aines, “tiene un importante efecto a nivel del sistema nervioso central, menos potente que el de los opiáceos pero sin las complicaciones que generan”.

Baistrocchi comentó además que según estudios recientes “siete de cada diez ciudadanos argentinos consideran que su salud es buena, mientras que cinco de cada diez refieren haber tomado fármacos en los últimos días y más de la mitad se automedica”. “Aunque un 90,5 por ciento de los argentinos afirma que siempre toma antibióticos con receta médica, varios estudios realizados en el país demostraron que alrededor del 25 por ciento de los envases de antibióticos anuales que se consumen se deben a la automedicación, y algo similar ocurre con los analgésicos”, subrayó.

El especialista refirió que desde 2004 la venta de analgésicos subió un 23 por ciento y que según estimaciones su consumo por automedicación supone la misma cantidad que los pautados en una consulta médica. “El uso de los medicamentos de venta libre no es negativo, sino que supondría la implicación de los ciudadanos en su autocuidado o en el de su familia ante enfermedades comunes y banales que no requieren la valoración de un médico. El problema es que por lo general la gente se automedica con aquellas drogas que precisan receta”, explicó.

Con el dolor se puede convivir pero es importante recalcar que la consulta debe hacerse siempre. Lo reitera Baistrocchi: “Como médico debería decir que siempre, porque un dolor en el pecho puede ser una simple molestia en la unión del esternón con la costilla o un infarto”..

Mejor que automedicarse es hacer la consulta al médico. No se pueden ingerir fármacos como si fueran caramelos. Si lo hacemos quizás sea peor el remedio que la enfermedad.

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