Por Redacción Curar con Opinión
Recientemente, la aparición de más de cien ejemplares de lobos marinos de un pelo afectados por la gripe aviar ha generado preocupación entre autoridades y expertos en la vida silvestre. Si bien las posibilidades de transmisión a los humanos se consideran bajas, la magnitud del contagio y la variante altamente patógena del virus han desencadenado alarmas en la comunidad científica. Este fenómeno, que representa un hecho inédito en Argentina, ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de los ecosistemas y la interconexión entre especies.
La gripe aviar, conocida también como influenza aviar, es una enfermedad altamente contagiosa que afecta a las aves, tanto domésticas como silvestres. Hasta ahora, el contagio entre aves y mamíferos era inusual, pero los recientes casos en lobos marinos de un pelo (Otaria flavescens) han despertado inquietudes en los círculos científicos. La variante del virus involucrada en estos casos se caracteriza por ser altamente patógena, lo que ha llevado a una rápida propagación entre los animales.
Desde mediados de agosto, más de un centenar de lobos marinos han sido hallados muertos en varias regiones de Argentina, incluyendo Tierra del Fuego, Santa Cruz, Chubut (Península Valdés), Río Negro y diversas localidades bonaerenses como Mar del Plata, Necochea, Monte Hermoso, Villa Gesell y Coronel Rosales. Además, se están investigando más casos en la región de Villarino. La situación es particularmente preocupante debido a la rapidez con la que los animales presentan los síntomas y el desarrollo de la enfermedad.
Juan Lorenzani, presidente de la Fundación Fauna Argentina y experto en la conservación de la vida marina, ha manifestado su sorpresa ante este fenómeno. Según Lorenzani, la cepa del virus es extremadamente agresiva y los animales se contagian con facilidad entre sí. Los síntomas iniciales incluyen temblequeos que pueden evolucionar hacia convulsiones. Este impacto devastador en la población de lobos marinos es inédito en su experiencia y ha llevado a la comunidad científica a buscar respuestas para comprender mejor cómo abordar la situación.
Este brote de gripe aviar en lobos marinos tuvo sus primeros indicios en Perú y Chile a principios de este año, lo que generó alertas sanitarias en esas regiones. Sin embargo, su llegada a las costas argentinas ha sido inusual y alarmante. La enfermedad, que generalmente no afecta a mamíferos, presenta un desafío adicional debido a la dificultad de aislar y tratar a estos animales en su entorno natural.









