Está desaconsejado: 40 % de los niños de menos de un año consumen leche de vaca

Por Redacción Curar con Opinión

En el marco del XXII Congreso Argentino de Nutrición, que se celebra en Mar del Plata del 15 al 18 de noviembre, el Centro de Estudios sobre Política y Economía de la Alimentación (CEPEA) dio a conocer los resultados de una investigación que arroja luz sobre la dieta de niños y niñas de 6 meses a 1 año de edad. La investigación, titulada ‘Alimentación en niñas/os de 6 a 12 meses’, se basó en una muestra de 1850 niños de la 2a Encuesta Nacional de Nutrición y Salud.

Una de las conclusiones más destacadas de este estudio es la importancia crucial de mantener la lactancia materna y de introducir alimentos complementarios más adecuados durante el segundo semestre de vida de los niños. En un contexto social donde el sobrepeso y la baja calidad de la dieta son problemas prevalentes, el CEPEA señaló que esta preocupación es aún más significativa en niños de hogares en situación de vulnerabilidad socioeconómica.

El Prof. Sergio Britos, Director de CEPEA, enfatizó la relevancia de establecer patrones alimentarios adecuados durante la primera infancia, ya que estos no solo contribuyen al crecimiento saludable y al desarrollo del sistema inmunológico, sino que también desempeñan un papel crucial en la prevención de enfermedades crónicas en el futuro.

La investigación reveló que, a pesar de las recomendaciones de las guías alimentarias, la introducción progresiva de alimentos complementarios de calidad no se está llevando a cabo como debería. Este hallazgo destaca oportunidades de mejora que podrían resultar en una mejor adecuación nutricional de la dieta en una etapa crucial de la vida.

El análisis de datos también identificó que la combinación de leche de vaca, ya sea con o sin lactancia materna, junto con un patrón de alimentación complementaria deficiente en calidad nutricional, son factores determinantes de diversos problemas nutricionales en esta etapa, como la ingesta elevada de calorías, grasas, azúcares y sodio, así como la baja ingesta de vitaminas y minerales esenciales.

En un ejercicio teórico de simulación incluido en la investigación, se demostró que reemplazar la leche de vaca con fórmulas infantiles adecuadas para la edad, según las pautas del Ministerio de Salud, podría corregir las deficiencias nutricionales, a excepción del hierro, y mitigar los posibles excesos en la ingesta calórica.

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