Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Ovario: El 80 % de los casos se detecta de manera tardía

Cada 8 de mayo, se realizan actividades para potenciar la concienciación y la lucha contra el cáncer de ovario, una enfermedad silenciosa que acecha a mujeres en todo el mundo.

Por Dr. Daniel Cassola

El cáncer de ovario es uno de los tipos de cáncer ginecológico más prevalentes a nivel global. Se origina en los pequeños órganos del sistema reproductor femenino, donde se forman los óvulos. Sin embargo, lo que lo hace particularmente desafiante es que a menudo no presenta síntomas en sus etapas iniciales. Esta ausencia de señales claras conduce a que el cáncer se detecte en estadios avanzados, lo que dificulta enormemente su tratamiento efectivo.

Según datos del Instituto de Oncología Ángel Roffo de la Universidad de Buenos Aires (UBA), más del 80% de los casos se diagnostican en etapas avanzadas de la enfermedad. Esto subraya la necesidad crítica de mejorar los métodos de detección precoz y de fomentar una mayor conciencia entre la población sobre los signos y síntomas que podrían indicar la presencia de este cáncer.

Los síntomas del cáncer de ovario pueden variar, pero a menudo incluyen sangrado vaginal anormal, distensión abdominal, malestar abdominal y la acumulación de líquido en el abdomen. Sin embargo, estos signos pueden ser confundidos con otros trastornos menos graves, lo que dificulta aún más su identificación temprana.

Es fundamental comprender que el cáncer de ovario no tiene un síntoma específico que lo identifique fácilmente. Por lo tanto, es esencial que las mujeres se sometan regularmente a controles ginecológicos y estén atentas a cualquier cambio en su salud reproductiva.

La Dra. Valeria Cáceres, jefa del Departamento de Oncología Clínica del Instituto Roffo, destaca la importancia de un enfoque multidisciplinario en el tratamiento de esta enfermedad. La colaboración entre oncólogos, cirujanos, expertos en diagnóstico por imágenes y anatomopatólogos es fundamental para garantizar un tratamiento efectivo y una mayor probabilidad de curación.

Una vez diagnosticado, el tratamiento del cáncer de ovario generalmente implica una combinación de cirugía y terapia complementaria, como la quimioterapia. La cirugía busca extirpar completamente la lesión cancerosa, mientras que la terapia complementaria ayuda a prevenir la recurrencia y a combatir las células cancerosas que puedan haberse diseminado a otras partes del cuerpo.

Es importante tener en cuenta que existen diferentes tipos de tumores ováricos, que pueden variar en su benignidad o malignidad. Algunos tumores son benignos y no se propagan fuera del ovario, mientras que otros son malignos y pueden causar metástasis, lo que aumenta significativamente el riesgo para la vida de la paciente.

En última instancia, la clave para combatir eficazmente el cáncer de ovario radica en la detección temprana y en un tratamiento integral y coordinado.

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