Una generación en riesgo: Preocupa en Argentina la nutrición durante los segundos mil días de vida

Los “segundos mil días”, que abarcan desde los 2 hasta los 5 años, son fundamentales para establecer hábitos alimenticios que impactarán la salud futura y prevenir enfermedades crónicas.

Por Dr. Daniel Cassola

Desafortunadamente, las estadísticas en Argentina no son favorables cuando se trata de la alimentación de los niños y niñas durante estos segundos mil días. Los datos revelan que esta población presenta una baja ingesta de nutrientes esenciales como calcio, potasio, fibra y vitaminas A, C y D, mientras que el consumo de sodio, azúcar y grasas saturadas es alarmantemente elevado. Además, 4 de cada 10 niños sufren de malnutrición: 18,6% tienen sobrepeso, 20,6% obesidad, y un 2,9% presentan bajo peso.

La alimentación de los niños en esta etapa de la vida en Argentina se caracteriza por un bajo consumo de frutas, verduras y lácteos, en especial el yogur, mientras que los alimentos ricos en carbohidratos, como fideos, arroz, panificados y carnes rojas, dominan su dieta.

Este tema fue abordado durante la presentación de PROFENI (Profesionales Expertos en Nutrición Infantil), un grupo que tiene como objetivo trabajar en conjunto para mejorar el perfil nutricional de los productos alimenticios, llevar a cabo investigaciones y concienciar a la población sobre la importancia de una alimentación saludable en la infancia, con el fin de construir infancias más saludables.

A nivel global, las diferentes formas de malnutrición están en aumento, pasando del enfoque centrado en el hambre a la subalimentación crónica, carencias de micro y macronutrientes, y el creciente problema del sobrepeso y la obesidad. Estas condiciones están estrechamente relacionadas con el desarrollo de enfermedades no transmisibles como las cardiovasculares, la diabetes tipo 2 y varios tipos de cáncer.

“El impacto de la malnutrición en el desarrollo humano es profundo, afectando no solo la salud física, sino también el progreso social y económico, y el ejercicio de los derechos humanos en sus múltiples dimensiones,” explicó el Dr. Omar Tabacco, médico pediatra gastroenterólogo y expresidente de la Sociedad Argentina de Pediatría.

Durante los segundos mil días, se consolida la incorporación del niño a la mesa familiar, un momento crucial para el aprendizaje, la socialización y la adopción de hábitos alimentarios que influirán en su vida futura. Las comidas familiares permiten que los niños observen y adopten los hábitos de sus padres, lo que puede ser positivo o negativo dependiendo de la calidad de la alimentación familiar.

Alberto Arribas, especialista en Nutrición y presidente de la Asociación Civil Supersaludable, enfatizó: “La incorporación del niño o niña a la mesa familiar ofrece numerosas oportunidades para su desarrollo integral. Es fundamental que las familias ofrezcan un ambiente positivo y saludable durante las comidas, fomentando actitudes amorosas y pacientes hacia la alimentación.”

Otro desafío en esta etapa es la influencia de la escolarización en los hábitos alimentarios. Hoy en día, los alimentos de baja calidad nutricional predominan en las escuelas, donde los niños a menudo consumen snacks, galletitas y jugos azucarados. Muchos llegan a la escuela sin haber desayunado adecuadamente, lo que convierte lo que comen en la escuela en su primera ingesta del día, y frecuentemente, es poco nutritiva.

Arribas subraya la importancia de ofrecer alimentos de buen valor nutricional en las escuelas, priorizando frutas frescas, frutos secos, semillas, cereales sin azúcar y yogur libre de sellos con probióticos.

La microbiota intestinal, que continúa desarrollándose durante toda la vida, también juega un rol clave en los segundos mil días. Los niños nacidos durante la pandemia, que experimentaron largos períodos de aislamiento, podrían enfrentar condiciones inmunológicas desfavorables debido a una maduración inadecuada de su sistema inmunológico durante sus primeros 1000 días.

Gabriel Vinderola, doctor en Química e investigador principal del Instituto de Lactología Industrial (CONICET-UNL), destacó: “Para tener una microbiota saludable, es importante priorizar una alimentación equilibrada y diversa, realizar actividad física, y considerar el consumo de yogures con probióticos, que contribuyen al desarrollo de bacterias buenas en el intestino.”

En conclusión, los segundos mil días son una etapa decisiva en la vida de los niños y niñas en Argentina. Asegurar una nutrición adecuada durante este período no solo contribuirá a su salud y desarrollo inmediato, sino que también será clave para prevenir enfermedades crónicas en la adultez y garantizar una vida más saludable y productiva.

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