La crisis en el sistema de salud argentino ha alcanzado un punto crítico, afectando gravemente a los laboratorios de análisis clínicos. Según la Cámara Argentina de Laboratorios de Análisis Bioquímicos (CALAB), la difícil situación que atraviesan los laboratorios privados podría dejar sin un servicio esencial a todo el sistema sanitario del país.
Por Dr. Daniel Cassola
La CALAB, que forma parte de la Unión Argentina de Entidades de la Salud (UAS), advirtió que el sistema de salud argentino está integrado y que la caída de este subsector afectaría directamente a los pacientes y beneficiarios en todo el país. Los incrementos en los costos operativos, como los salarios del personal, insumos y servicios, junto con la falta de actualización adecuada de los aranceles de los análisis, han llevado a una pérdida de rentabilidad significativa. Esto ha resultado en el cierre de varios laboratorios y ha puesto a otros al borde de la quiebra.
Alejandro Buasso, vocero de la CALAB, explicó que los aranceles ya estaban deteriorados antes de 2022. La situación empeoró con la resolución 1293/2022 del Ministerio de Salud, que autorizaba un aumento del Índice de Costo de Salud a los financiadores, pero que de hecho condenaba a los laboratorios a recibir solo el 90% de dicha actualización. Esta disparidad, sumada a la inflación, ha provocado una pérdida significativa en los ingresos de los laboratorios, que se reflejan en sus cuentas entre 60 y 120 días después de brindar el servicio.
En diciembre pasado, los proveedores de insumos aumentaron sus precios en un 118% debido al impacto directo de la devaluación, dado que muchos de sus productos son importados. Desde enero de 2024, los insumos han aumentado un 154%. Además, en abril de este año finalizó el plazo del decreto 300/2020, que establecía una reducción del 95% en las contribuciones al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) para los empleadores del sector salud.
Ante este panorama, varios proveedores internacionales de reactivos han abandonado el país, dejando la provisión de insumos en manos de agentes locales que, debido a la estructura de importación, venden los productos al doble del precio o simplemente no los distribuyen más. Esto ha provocado un faltante de reactivos que ya está afectando la capacidad de realizar diagnósticos específicos.
Los responsables de los laboratorios indican que los ingresos actuales no son suficientes para cubrir los costos de reposición de insumos y el pago de salarios. La situación es crítica y pone en riesgo la continuidad de un servicio esencial para la salud pública en Argentina.









