Según la OMS el COVID-19 sigue siendo una amenaza global

La pandemia de COVID-19, declarada hace más de cuatro años, continúa siendo una preocupación significativa a nivel global. Sobre todo, la variante prolongada de esta enfermedad.

Por Dr. Daniel Cassola

Según recientes declaraciones de la directora de Prevención y Preparación para Epidemias y Pandemias de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Maria Van Kerkhove, «el virus del COVID-19 no se ha ido y los datos de 84 países muestran que en las últimas semanas los casos confirmados han aumentado en el mundo». Este resurgimiento de casos subraya un hecho alarmante: cuanto más circula el virus, mayor es la probabilidad de que mute y se vuelva más severo, según la evidencia científica disponible.

A medida que el virus sigue circulando, un problema de salud cada vez más común preocupa a la comunidad científica: el COVID prolongado. También conocido como COVID persistente o «long COVID», este término se refiere a una serie de síntomas persistentes que algunas personas experimentan después de superar la infección inicial por el SARS-CoV-2. Estos síntomas pueden durar semanas, meses o incluso años, y abarcan desde un cansancio extremo y problemas respiratorios hasta dificultades cognitivas como la niebla mental. Según los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos, se han identificado hasta 200 síntomas asociados al COVID prolongado.

El impacto del COVID prolongado ha sido objeto de un intenso esfuerzo científico, que ha resultado en más de 24.000 publicaciones sobre el tema en los últimos cuatro años. Esto lo convierte en una de las condiciones de salud más estudiadas de la historia reciente, como señala el doctor Ziyad Al-Aly, epidemiólogo clínico de la Universidad de Washington. Recientemente, un informe de las Academias Nacionales de Ciencias de EE.UU., encargado por la Administración del Seguro Social, ha examinado exhaustivamente los efectos del COVID prolongado, revelando que esta condición puede desencadenar una amplia gama de problemas de salud, incluyendo cardiopatías, trastornos neurológicos, desórdenes gastrointestinales, y disfunciones inmunológicas.

Los síntomas más comunes del COVID prolongado, según la OMS, incluyen fatiga, disnea y disfunción cognitiva, que pueden afectar gravemente la calidad de vida de las personas afectadas. Aunque la mayoría de los individuos se recuperan por completo de la COVID-19, se estima que entre el 10% y el 20% de la población experimenta efectos a medio y largo plazo después de superar la infección inicial.

Un estudio reciente liderado por el doctor Al-Aly y publicado en el New England Journal of Medicine mostró que, aunque el riesgo de desarrollar COVID prolongado ha disminuido a lo largo de la pandemia, sigue siendo una preocupación relevante. En 2020, el 10,4% de los adultos que contrajeron el virus desarrollaron COVID prolongado. Esta cifra se redujo al 7,7% entre los no vacunados y al 3,5% entre los vacunados en 2022, lo que se atribuye en gran medida a la vacunación y a las mutaciones del virus que han hecho que las infecciones graves sean menos comunes.

A pesar de la disminución en los casos de COVID prolongado, el doctor Al-Aly advierte que la condición sigue siendo una amenaza: “Incluso después de tres años, es posible que te hayas olvidado del COVID-19, pero el COVID no se ha olvidado de ti”. Con más de 65 millones de personas afectadas por COVID prolongado en el primer año de la pandemia, el impacto global de esta condición es innegable.

.

También te puede interesar...