Las lesiones provocadas por mordeduras de perro se han convertido en un problema creciente de salud pública en la Argentina. Aunque a nivel mundial no existen estimaciones globales precisas sobre la cantidad de casos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que cada año se producen decenas de millones de lesiones por esta causa.
Por Dr. Daniel Cassola
En Argentina, el seguimiento de estos episodios comenzó formalmente en 2023 y los datos oficiales revelan un preocupante incremento de las notificaciones.Según el último Boletín Epidemiológico del Ministerio de Salud de la Nación, el número de casos graves por mordeduras de perro registró un aumento significativo en los últimos dos años. En 2023, se notificaron 272 episodios graves, mientras que en 2024 esa cifra ascendió a 512, lo que representa un crecimiento del 88%.
Para 2025, la tendencia se mantiene: solo hasta la primera semana de junio ya se habían reportado 254 casos de lesiones graves. Además, se contabilizaron 23.567 casos de personas que sufrieron heridas leves o moderadas durante el mismo periodo, reflejando la magnitud del problema. La clasificación de las lesiones distingue entre “casos leves y moderados”, que corresponden a heridas superficiales o laceraciones tratadas de forma ambulatoria, y “casos graves”, que implican hospitalización o daños anatómicos significativos, como lesiones en la cabeza, el cuello o fracturas.
Las estadísticas muestran que los niños menores de 10 años son el grupo más vulnerable, especialmente los menores de 9 años, quienes presentan las tasas más altas de lesiones graves por cada 100.000 habitantes. Esta tendencia se mantuvo constante entre 2023 y 2025.
El 54% de los casos de lesiones graves reportados en estos años fueron ocasionados por mordeduras de perros desconocidos en la vía pública o en espacios comunitarios. Un 31% de las mordeduras graves ocurrieron dentro de los hogares, y un 13% fueron provocadas por perros conocidos en la vía pública. Esta distribución revela que tanto el ámbito doméstico como el espacio público presentan riesgos importantes, en un contexto de convivencia cada vez más estrecha entre personas y animales.
Los datos reflejan también una mayor incidencia en varones, que representaron el 57% de los casos graves en 2023 y el 54% en 2024. En cuanto a la localización de las lesiones, entre 2023 y 2024 el 62,2% de los casos graves afectaron la cabeza y el cuello, mientras que el 14,3% derivaron en fracturas. No se registraron amputaciones ni fallecimientos, pero las consecuencias de las mordeduras no se limitan al daño físico inmediato, ya que pueden dejar secuelas físicas y emocionales de largo plazo.
Silvina Muñiz, presidenta de la Asociación de Veterinarios Especialistas en Animales de Compañía de Argentina (AVEACA), explicó que este fenómeno está relacionado con varios factores. Por un lado, hay un incremento en la población canina y una urbanización sin regulaciones adecuadas. Por otro, existe una tendencia creciente a “humanizar” a los perros, tratándolos como si percibieran y reaccionaran como seres humanos, lo cual genera confusión y estrés en los animales. Esa situación puede provocar respuestas inesperadas, incluyendo mordeduras. Muñiz enfatizó que no se ha generado aún suficiente conciencia sobre los riesgos del contacto cercano sin las debidas precauciones, especialmente en los hogares y durante actividades sociales.
Los especialistas insisten en que es fundamental enseñar a los niños a no acercarse a perros desconocidos ni intentar acariciarlos sin que el animal lo permita. También sugieren mantener cierta distancia en reuniones sociales y supervisar de cerca el contacto entre los más pequeños y los perros, incluso aquellos del entorno familiar.
La situación actual pone en evidencia la necesidad de una convivencia más informada y responsable con los animales de compañía. Solo así se podrá reducir el impacto de este problema de salud pública que afecta cada vez a más personas, sobre todo a los niños.









