Infartos en Argentina: más de 40 mil casos al año y preocupación creciente por los jóvenes
Cada 29 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Corazón, una fecha clave para reflexionar sobre la importancia de la salud cardiovascular. En la Argentina, los infartos agudos de miocardio representan la principal causa de muerte y, aunque su incidencia está apenas por encima de la media mundial, las cifras resultan alarmantes: se registran unos 40 mil casos por año, lo que equivale a más de 100 episodios diarios.
Por Dr. Daniel Cassola
La magnitud del problema no solo se refleja en las estadísticas generales, sino también en una tendencia que enciende alertas entre los especialistas: cada vez son más los jóvenes que sufren este tipo de eventos, tradicionalmente asociados a edades más avanzadas.
El doctor Juan Pablo Costabel, jefe de la Unidad Coronaria e Internación del ICBA Instituto Cardiovascular, explica que la incidencia del infarto aumenta de forma significativa a partir de los 45 años en los hombres y de los 55 en las mujeres. Sin embargo, el aumento de la obesidad, la diabetes y otros factores de riesgo está provocando que aparezcan casos en personas más jóvenes.
En los varones de mediana edad, el riesgo suele ser mayor, pero en las mujeres la diferencia se reduce con la menopausia, cuando se pierde el efecto protector de los estrógenos. De hecho, en edades avanzadas, la prevalencia puede incluso revertirse y volverse más alta en la población femenina.
Entre los factores que predisponen a un infarto se encuentran la obesidad, la hipertensión arterial, la dislipidemia, el tabaquismo, el sedentarismo y los antecedentes familiares. A ellos se suman otros que, aunque no siempre se consideran en los chequeos tradicionales, influyen directamente en la salud cardiovascular: el estrés crónico, la falta de sueño reparador y ciertos procesos inflamatorios.
El síntoma más frecuente es el dolor o la presión en el centro del pecho, que puede extenderse al brazo izquierdo, el cuello, la mandíbula o el abdomen. También pueden presentarse sudoración intensa, mareos, debilidad repentina, malestar estomacal, vómitos o sensación de indigestión. Reconocer estas señales y buscar atención médica inmediata puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Según los registros de la Sociedad Argentina de Cardiología, la mortalidad intrahospitalaria de los infartos ronda el 8%. Pero esa cifra se eleva al considerar los fallecimientos previos a la llegada al hospital —muchos por muerte súbita— y los que ocurren tras el alta, vinculados a reinfartos, arritmias o insuficiencia cardíaca. En total, los eventos cardiovasculares representan alrededor del 30% de todas las muertes en el país, un porcentaje similar o apenas mayor al promedio mundial reportado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El doctor Martín Fasan, del staff de cardiología del ICBA, remarca que los controles médicos regulares son esenciales para detectar factores de riesgo y prevenir complicaciones. Estos estudios incluyen la medición de la presión arterial, análisis de laboratorio con perfil lipídico y glucosa, electrocardiogramas y, en algunos casos, ecocardiogramas o pruebas de esfuerzo.
La recomendación general es realizar una evaluación del riesgo cardiovascular a partir de los 40 años en varones y de los 50 en mujeres. Quienes tengan antecedentes familiares o factores de riesgo deberían comenzar antes. Para los pacientes con infartos previos o con diagnóstico de enfermedades asociadas, los controles anuales resultan indispensables.
Más allá de los chequeos médicos, gran parte de la prevención depende de los hábitos cotidianos. Los especialistas insisten en que hasta ocho de cada diez infartos podrían evitarse con cambios en el estilo de vida. Mantener un peso saludable, controlar la presión y el colesterol, hacer al menos 150 minutos de ejercicio aeróbico por semana y seguir una dieta equilibrada son pilares fundamentales.
Reducir el consumo de carnes rojas y ultraprocesados, incorporar frutas y verduras, evitar el tabaco y limitar el alcohol son recomendaciones que se repiten en cada campaña de concientización. También lo es la necesidad de dormir lo suficiente y disminuir el estrés, factores menos visibles pero de gran impacto en la salud del corazón.
El Día Mundial del Corazón invita a reflexionar sobre cómo cada persona puede cuidar su salud cardiovascular. La prevención, el diagnóstico temprano y la respuesta rápida ante los infartos son desafíos que requieren de campañas de concientización y acceso a la atención médica.
