La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) constituye una de las principales amenazas respiratorias a nivel mundial y se manifiesta como una afección progresiva que limita el flujo de aire, acompañada de síntomas persistentes como tos, disnea y producción de mucosidad.
Por Dr. Daniel Cassola
En Argentina, su impacto alcanza dimensiones significativas: se estima que más de 2,3 millones de personas mayores de 40 años conviven con esta condición. A pesar de su prevalencia, el 77% de los casos permanece sin diagnóstico, un indicador que evidencia la magnitud de un problema que avanza silenciosamente en el país.
Esta situación fue analizada en un nuevo informe internacional presentado por la plataforma global Respiratory Health Initiative, dependiente del Copenhagen Institute for Futures Studies. El documento examina la capacidad de distintos sistemas sanitarios para enfrentar enfermedades respiratorias crónicas y ofrece una evaluación detallada del escenario argentino. Aunque reconoce avances en materia epidemiológica y la existencia de guías clínicas actualizadas, advierte sobre dificultades persistentes vinculadas a la implementación de políticas, la disponibilidad de herramientas diagnósticas y la fragmentación del sistema de salud.
Uno de los aspectos centrales señalados es la falta de acceso sistemático a la espirometría en el primer nivel de atención. Esta prueba, sencilla y económica, resulta esencial para confirmar o descartar la presencia de EPOC. Sin embargo, su escasa disponibilidad impide la detección precoz y contribuye a que una porción significativa de los diagnósticos resulte errónea, como lo demostró el estudio nacional EPOC.ar1. Esta limitación afecta especialmente a poblaciones alejadas de los centros urbanos, donde la oferta de especialistas y equipamiento es insuficiente.
Profesionales de instituciones de referencia destacaron que, aunque existen centros de rehabilitación y servicios especializados de calidad, el acceso sigue concentrado en grandes ciudades. Esta distribución desigual se suma a la fragmentación entre los sectores público, privado y de la seguridad social, lo que genera rutas de atención heterogéneas y dificulta la continuidad del cuidado. En algunas regiones, incluso hospitales urbanos carecen de neumonólogos o del equipamiento necesario para confirmar el diagnóstico.
El informe también subraya la importancia de la educación del paciente y del acompañamiento continuo. La adecuada administración de tratamientos inhalados, el apoyo para abandonar el consumo de tabaco y el monitoreo regular son pilares fundamentales para controlar la enfermedad. Sin embargo, solo un tercio de los pacientes mantiene una adherencia adecuada, lo que agrava los riesgos de progresión y limita la efectividad de las intervenciones disponibles.
Para revertir esta situación, el documento propone una serie de acciones prioritarias. Entre ellas se incluye la creación de un Programa Nacional de EPOC con financiamiento propio, el establecimiento de un tamizaje sistemático mediante espirometrías en poblaciones de riesgo y la incorporación de la enfermedad al Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud para contar con datos actualizados. También plantea la necesidad de descentralizar la rehabilitación pulmonar, fortalecer los programas de cesación tabáquica y asegurar la disponibilidad equitativa de tratamientos de acción prolongada.
El contexto nacional presenta factores de riesgo persistentes que mantienen elevada la prevalencia de la EPOC. El informe señala que el 35% de la población argentina continúa fumando y otro 35% está compuesto por exfumadores, lo que refleja un alto nivel de exposición histórica y actual al principal agente causal. A esto se suman contaminantes ambientales en áreas metropolitanas y el uso de biomasa para calefacción o cocina en zonas rurales, ambos elementos que incrementan la carga de enfermedad respiratoria.
Los especialistas advierten que mejorar el acceso al diagnóstico y al tratamiento puede transformar la calidad de vida de quienes experimentan síntomas respiratorios crónicos. Intervenir tempranamente permite evitar que la enfermedad limite actividades cotidianas como trabajar, descansar adecuadamente, caminar distancias breves o subir escaleras. La visión que plantea el informe apunta a identificar las capacidades que Argentina debe fortalecer para enfrentar los desafíos respiratorios de la próxima década.









