Por Redacción Curar con Opinión
Vecinos de distintas localidades del norte de la provincia de Buenos Aires comenzaron a reportar en los últimos días la aparición de polillas negras que generan reacciones alérgicas en personas que entran en contacto con ellas. Se trata de la especie Hylesia nigricans, un insecto cuya presencia suele intensificarse durante el verano, especialmente en contextos de altas temperaturas y elevada humedad.
Municipios como Tigre, Escobar y zonas aledañas registraron consultas por brotes en la piel, picazón intensa y cuadros de dermatitis. Las autoridades sanitarias locales explicaron que no se trata de una situación nueva, pero sí de un fenómeno que reaparece con mayor frecuencia en esta época del año, favorecido por inviernos más cortos y veranos húmedos.
A diferencia de otros insectos, estas polillas no pican ni muerden. El problema se origina en los pelos microscópicos que recubren tanto a la oruga —conocida popularmente como “gata peluda”— como a la polilla adulta. Estos pelos se desprenden con facilidad, quedan suspendidos en el ambiente o adheridos a la ropa, sábanas y superficies, y al entrar en contacto con la piel liberan sustancias irritantes que provocan reacciones alérgicas.
En la mayoría de los casos, los síntomas son leves y se manifiestan como ronchas rojizas o blanquecinas, picazón, ardor e inflamación local, que aparecen horas después del contacto y suelen resolverse en un período de entre 7 y 14 días. Sin embargo, algunas personas pueden presentar reacciones más intensas, especialmente quienes tienen antecedentes de enfermedades alérgicas o inflamatorias.
Las autoridades recomiendan evitar el contacto directo con estos insectos, lavar la piel con agua fría y jabón ante la aparición de síntomas, no rascarse ni aplicar alcohol u otros productos irritantes. En caso de reacciones severas, dificultad para respirar o compromiso general, se aconseja concurrir de inmediato a un centro de salud.
Como medida preventiva, se sugiere reducir el uso de luz blanca en exteriores, ya que estas polillas se sienten atraídas por ese tipo de iluminación, y mantener cerradas las ventanas durante la noche para evitar su ingreso a los hogares.









