El avance del chikungunya en Argentina encendió una señal de alerta sanitaria. Según el último Boletín Epidemiológico Nacional (BEN), en la semana epidemiológica 12 se confirmaron 85 nuevos contagios, lo que eleva a 433 el total de casos confirmados y probables en lo que va de 2026. El dato más relevante es el predominio de la transmisión local, que ya representa la gran mayoría de los diagnósticos.
Por Dr. Daniel Cassola
De acuerdo con el informe oficial, 357 casos son autóctonos, mientras que solo 76 corresponden a personas con antecedente de viaje a países como Bolivia, Brasil, Paraguay y Cuba. Este escenario evidencia que el virus ya circula activamente dentro del territorio nacional, lo que incrementa el riesgo de nuevos brotes.
La provincia de Salta concentra el principal foco de contagio, con 315 casos registrados. Las localidades más afectadas son Salvador Mazza, con 189 casos, seguida por Aguas Blancas, Embarcación y San Ramón de la Nueva Orán. En este contexto, las autoridades informaron que 22 pacientes requirieron internación de corta duración, aunque todos evolucionaron favorablemente y no se registraron fallecimientos en la temporada actual.
El brote también muestra señales de expansión hacia otras provincias. En el norte del país, Jujuy suma 37 casos —23 de ellos autóctonos—, mientras que Tucumán reporta 27 contagios, con una concentración significativa en San Miguel de Tucumán. En la región centro, la provincia de Buenos Aires acumula 22 casos tras sumar seis nuevos en la última semana. También se registraron 11 casos en Catamarca y 11 en Santiago del Estero.
En otras jurisdicciones, Tierra del Fuego notificó su primer caso importado, mientras que Chaco mantiene un caso probable de transmisión local detectado previamente.
Desde el Ministerio de Salud confirmaron que el genotipo circulante es el ECSA (Este-Centro-Sur de África), el mismo identificado durante el brote registrado entre 2023 y 2024. Este dato permite orientar las estrategias de vigilancia y control epidemiológico.
Ante este panorama, las autoridades mantienen una vigilancia intensificada del Síndrome Febril Agudo Inespecífico y recomiendan reforzar las medidas de prevención, como la eliminación de criaderos del mosquito Aedes aegypti, principal vector de la enfermedad.
Además, se insiste en la importancia del diagnóstico temprano mediante técnicas como qRT-PCR y pruebas ELISA en los primeros días de síntomas, con el objetivo de mejorar la detección y limitar la propagación.









