Por Dr. Daniel Cassola
Cecilia Grierson nació el 22 de noviembre de 1859 en Buenos Aires, en el seno de una familia de inmigrantes irlandeses. Luego de pasar los primeros años de su infancia en Uruguay retornó a la Argentina para cumplir con el ciclo escolar.
Ya en su adolescencia se desempeñó como maestra en escuelas rurales. Como Cecilia todavía era menor de edad el sueldo lo cobraba su madre. Más tarde fue nombrada en la Escuela Mixta de San Cristóbal, cargo en que la designó el por entonces director de escuelas Domingo Sarmiento.
Pero el fallecimiento de Amelia Kenig, que produjo una profunda tristeza en Cecilia, cambió su vida. Contra lo que se estilaba en la época, Cecilia decidió que quería ser médica. Apenas existía el antecedente de una mujer que había llegado a recibirse de farmacéutica, pero ninguna había podido obtener el título de galeno.
El reglamento de la Universidad no prohibía que las mujeres se anoten en la carrera. Cecilia se inscribió en 1883 y se recibió en 1889, en el plazo estipulado para la carrera y pese a las resistencias de compañeros y profesores.
Con el título en la mano fue nombrada por Juan B. Justo como practicante en el Hospital de Mujeres, que hoy es el Rivadavia. Luego en el ámbito del Círculo Médico, Grierson creó la primera Escuela de Enfermeras de Latinoamérica, de la que fue directora hasta 1913.
Durante su trayectoria trabajó como obstetra y ginecóloga en distintas instituciones. También obtuvo el título de cirujana, pero jamás pudo ejercer, probablemente por ser mujer.
Grierson también participó de la creación de instituciones insignias de la medicina argentina. Es miembro fundadora de la Asociación Médica Argentina y de la Sociedad Argentina de Primeros Auxilios, que luego se fusionaría con la Cruz Roja Argentina. Una de sus ideas más fuertes fue la de alentar la apertura de salas de primeros auxilios en los pueblos del país, lo que hoy sería la atención primaria.
Cecilia también desarrolló una importante actividad militante en el campo del feminismo, concurriendo a congresos en distintas partes del mundo, y organizando otros aquí en Argentina. Abogó por la expansión de los derechos de la mujer y por el sufragio femenino, aunque nunca pudo votar.
Grierson falleció en Buenos Aires en 1934, a los 74 años de edad. Nunca se casó ni tuvo hijos, pero dejó un legado inoxidable en la historia y la medicina argentina.










