Diabetes en América Latina: más de 11 millones de personas tienen la enfermedad y no lo saben

Más de 11 millones de personas en América Central y del Sur viven con diabetes sin conocer su diagnóstico, una situación que aumenta el riesgo de desarrollar complicaciones cardiovasculares, renales y visuales. La falta de detección temprana constituye uno de los principales desafíos sanitarios de una región donde la enfermedad continúa creciendo.

Por Dr. Daniel Cassola

Según la última edición del Atlas de la Federación Internacional de Diabetes (IDF), aproximadamente 35,4 millones de adultos tienen diabetes en ambas regiones. Las proyecciones indican que esta cifra podría aumentar un 46% hacia 2050, hasta alcanzar los 51,5 millones de afectados.

En Argentina, la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo identificó que uno de cada diez adultos presentaba diabetes o glucemia elevada. Este indicador refleja la importancia de mejorar los controles médicos y reconocer las condiciones que favorecen el desarrollo de la enfermedad.

Diabetes tipo 2: una enfermedad que puede avanzar durante años sin síntomas

La diabetes tipo 2 representa la mayoría de los diagnósticos y aparece cuando el organismo no utiliza adecuadamente la insulina o no produce suficiente cantidad para regular la glucosa en sangre. Entre sus principales factores de riesgo se encuentran el exceso de peso, la inactividad física, los antecedentes familiares y la edad. Sin embargo, una de las mayores dificultades es que puede evolucionar durante períodos prolongados sin provocar manifestaciones evidentes.

Esta característica permite que algunas personas reciban el diagnóstico cuando ya presentan complicaciones. La glucemia elevada sostenida puede afectar progresivamente los vasos sanguíneos y distintos órganos, especialmente el corazón, los riñones y los ojos. La detección temprana mediante análisis de sangre resulta particularmente importante entre quienes presentan factores de riesgo. Identificar alteraciones de la glucosa antes de que aparezcan complicaciones permite iniciar medidas de seguimiento y tratamiento adaptadas a cada situación.

La alimentación equilibrada, la actividad física regular y el mantenimiento de un peso saludable pueden contribuir a prevenir o retrasar la aparición de diabetes tipo 2. Estas medidas también forman parte del abordaje de las personas que ya recibieron el diagnóstico. Los especialistas destacan que los controles periódicos deben complementarse con el acceso oportuno a tratamientos y educación sobre la enfermedad. El seguimiento sostenido permite evaluar la evolución de la glucemia y reducir el riesgo de complicaciones a largo plazo.

Diabetes tipo 1: avances para identificarla antes de los primeros síntomas

A diferencia de la diabetes tipo 2, la diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario destruye progresivamente las células pancreáticas encargadas de producir insulina. Puede manifestarse a cualquier edad y no está relacionada con los hábitos alimentarios ni con la actividad física. De acuerdo con la IDF, alrededor de 797.000 personas viven con diabetes tipo 1 en América Central y del Sur. De ese total, aproximadamente 163.000 son niños y adolescentes menores de 20 años.

Tradicionalmente, el diagnóstico se realiza cuando aparecen síntomas como sed intensa, aumento de la frecuencia urinaria, cansancio y pérdida de peso inexplicada. En determinadas situaciones, la enfermedad se identifica recién cuando ocurre una cetoacidosis diabética, una complicación aguda potencialmente grave. Los avances científicos permiten detectar etapas anteriores a la aparición de síntomas mediante estudios específicos de autoanticuerpos. Estas pruebas pueden resultar especialmente relevantes para personas con familiares directos que tienen diabetes tipo 1, aunque su indicación requiere evaluación médica individual.

La identificación presintomática facilita el seguimiento especializado y la preparación de las familias ante una posible evolución de la enfermedad. Sin embargo, no significa que toda la población deba realizarse estos estudios de manera sistemática. Una vez confirmado el diagnóstico, el tratamiento requiere monitoreo de glucosa, educación diabetológica y seguimiento médico continuo. La administración de insulina es indispensable para las personas con diabetes tipo 1 y también puede ser necesaria en determinados pacientes con diabetes tipo 2.

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