La alimentación requiere de un cambio cultural

Harinas

Por Dr. Daniel Cassola

No hay un solo especialista en medicina o nutrición que no esté de acuerdo. Los argentinos, por diferentes motivos, comemos mal. No hay una sino varias formas de alimentarse de manera incorrecta.

Para empezar, no todos hacemos las cuatro comidas. Es fundamental espaciar las ingestas de comida y que sean bien marcadas para no picotear durante todo el día. En segundo lugar, es fundamental prestar atención a lo que comemos.

Según un estudio publicado en las últimas horas, tanto en los hogares como en las escuelas se suele apurar a los chicos para que desayunen o almuercen. Al no tomarnos el tiempo que es debido o al estar mirando la televisión o jugando con las tabletas, los chicos ingieren más comida de la necesaria. Primera conclusión: no le prestamos atención a lo que comemos.

Luego tenemos que ver qué es lo que comemos. Lo que es natural es que el hombre coma carnes, frutas y verduras. Los alimentos industriales, fundamentalmente basados en las harinas, son un invento de nuestra especie y no de la naturaleza. Son, por lo general, los que nos llevan al sobrepeso y la obesidad.

Un ejemplo un tanto exagerado, pero no por eso menos verídico, dice que si ponemos un ratón de laboratorio en un laberinto y le damos a elegir entre una harina y drogas como la cocaína y la heroína, va a escoger la galletita, el pan o el producto que sea. Los dulces y las harinas funcionan en el cerebro con el mismo mecanismo de recompensa que las drogas, aunque en un principio no hagan tanto daño.

El problema es serio porque los números que se manejan oficialmente indican que alrededor del 55 por ciento de la población tiene algún tipo de sobrepeso. Las principales causas de mortalidad, o sea las enfermedades crónicas y cardiovasculares, están asociadas a este problema. Mantenerse medianamente delgado equivale a mayores posibilidades de evitar males como la hipertensión y la diabetes.

Una posible solución son los que podemos denominar como alimentos del futuro. Son más saludables pero todavía están en desarrollo. Por ejemplo, por estos días profesionales del INTI lograron encapsular porciones de omega 3 en panificados. O sea, tornaron más saludables a los panes. Pero todo esto está en vías de desarrollo y es una apuesta a futuro.

Lo que podemos hacer en lo inmediato es empezar a cambiar nuestra cultura con respecto a la comida. Es, como tantas otras cosas, una cuestión de información y aprendizaje. No estar comiendo todo el día, y volver a los alimentos naturales como las verduras, las carnes y las frutas, son dos buenos primeros pasos.

La idea es entender que sostener durante mucho tiempo una alimentación poco saludable puede ser tan dañino como fumar, o como cualquier otra adicción a alguna sustancia.

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