Por Dr. Daniel Cassola
El país todavía no sale del ciclo que inició la aceleración de la inflación durante la última mitad del año pasado y que provocó el estallido en diciembre, con huelga policial, saqueos y muertos en las calles.
Comenzamos el año con una inflación altísima, cercana al 4 por ciento mensual, y ya admitida por el mismo Gobierno. Ante este panorama se devaluó la moneda nacional alrededor de un 25 por ciento frente al dólar en solo dos días. Los ajustes que impone este nuevo escenario todavía no terminan de cerrar.
Los Precios Cuidados no parecen tener efecto concreto sobre las góndolas de los supermercados. Y los trabajadores, de las distintas ramas, no quieren ser los que paguen el ajuste. En educación el paro por tiempo indeterminado que ya lleva más de 16 días es inédito desde fines de los 80. En aquel entonces se dispuso una huelga contra la hiperinflación que terminó con la instalación de la carpa blanca que estuvo años frente al Congreso.
A esto se suma la convocatoria a paro general para el próximo diez de abril por Hugo Moyano, Luis Barrionuevo y Pablo Micheli. Si bien ha habido otras convocatorias similares, en este caso la novedad está dada por la adhesión de los gremios de colectivos y los trenes, hasta hoy en la facción oficialista de la CGT.
Si bien ayer el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, dijo que se van a disponer de medios alternativos para garantizar el transporte, esto aparece, hoy, más como una expresión de deseo que como una realidad. Al momento paran las principales líneas de colectivos y trenes que unen al Conurbano con la Ciudad. Además ya anunció su adhesión la línea B del subte. En este escenario es probable que las demás líneas terminen adhiriendo. La convocatoria de los líderes sindicales está planteada sin movilización y sin acto central, con el fin de atraer voluntades y que no se pueda decir que “es el paro de Moyano” o es el “paro de Barrionuevo”.
Por otra parte, se viene un recorte de los subsidios a los servicios públicos. El gas subiría entre 100 y 300 por ciento mientras que el agua se incrementará entre un 70 y un 400 por ciento. Los incrementos en las tarifas se percibirán según el barrio en el que esté ubicado la vivienda. Hay tres tramos: barrios de clase baja, media y alta. Van a estar exceptuados de los aumentos los que perciban la jubilación mínima, subsidio por desempleo o asignación universal por hijo.
A todo esto, los conflictos laborales se suman semana tras semana. Los hospitales públicos vienen con medidas progresivas de paro de 24, 48 y 72 horas. Para la semana que viene los docentes de los colegios privados de la provincia de Buenos Aires ya anunciaron que se plegarán a las medidas de los estatales.
Ante este panorama parece que habrá que reformular aquella vieja frase de Álvaro Alsogaray sobre el invierno. Hoy por hoy, tenemos que pasar el otoño.









