La contaminación y el cambio climático producen un aumento de las internaciones a nivel global

La contaminación atmosférica y las altas temperaturas están aumentando los ingresos hospitalarios urgentes por crisis de ansiedad, depresión y enfermedades alimentarias, según dos investigaciones recientes de la Unidad de Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente Urbano de la Escuela Nacional de Sanidad del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII).

Por Dr. Daniel Cassola

Los estudios, dirigidos por los investigadores Julio Díaz y Cristina Linares, fueron publicados en la revista Science of the Total Environment. Uno de ellos analiza el impacto de la contaminación del aire y las olas de calor en los ingresos hospitalarios por trastornos mentales. Los investigadores examinaron datos de ingresos urgentes en España entre 2009 y 2018, enfocándose en cómo las concentraciones de partículas PM10, PM2.5, dióxido de nitrógeno (NO2), ozono (O3) y la temperatura máxima diaria se relacionan con trastornos mentales, depresión y ansiedad durante olas de calor.

El análisis reveló que durante los incendios forestales, las concentraciones de partículas PM tienen un impacto significativo en los ingresos urgentes por trastornos mentales, especialmente depresión. En provincias como Vizcaya, Islas Baleares y Sevilla, las concentraciones de PM están asociadas con hasta el 40% de los ingresos hospitalarios en días afectados por combustión de biomasa.

Sin embargo, en días con polvo sahariano, otros factores como la temperatura y niveles de NO2 y O3 parecen tener una mayor influencia en los ingresos hospitalarios, en comparación con las partículas PM solas.

El segundo estudio se centra en cómo el aumento de las temperaturas afecta la proliferación de bacterias causantes de enfermedades alimentarias, como Salmonella, Campylobacter y Escherichia coli. La investigación, realizada en la Comunidad de Madrid entre 2013 y 2018, muestra que el riesgo de ingresos hospitalarios por estas infecciones aumenta significativamente con la temperatura.

Los datos indican que el riesgo atribuible de aumento de ingresos hospitalarios es del 3,6% por cada grado de aumento de la temperatura máxima diaria por encima de 12 °C durante todo el año, y del 12,2% por cada grado por encima de 34 °C durante el verano. Las variables meteorológicas como la luz solar y la velocidad del viento también mostraron asociaciones significativas, mientras que la lluvia y la humedad relativa solo impactaron durante todo el año y no en verano.

Los resultados de estos estudios subrayan la necesidad urgente de estrategias de prevención adaptadas al cambio climático. La investigación sugiere que las olas de calor y la contaminación del aire no solo impactan la salud mental sino también la incidencia de enfermedades alimentarias.

Los investigadores del ISCIII, junto con expertos de la Universidad de Alcalá, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) y el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT), concluyen que es crucial implementar medidas para mitigar los efectos del cambio climático en la salud pública. Esto incluye reforzar los sistemas de salud para manejar las crisis de salud relacionadas con la contaminación y las altas temperaturas y fomentar políticas de prevención para reducir la exposición a estas condiciones extremas.

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