El Ministerio de Salud de la Nación puso en marcha una nueva hoja de ruta para el sistema sanitario argentino. A través de la Resolución Nº463/2026, aprobó el Plan Nacional de Calidad en Salud 2026–2030, una iniciativa que busca mejorar de manera sostenida la atención médica en todo el país, con foco en la seguridad del paciente, la formación profesional y el uso estratégico de la información.
Por Dr. Daniel Cassola
El plan surge como respuesta a problemas estructurales detectados por la cartera sanitaria, entre ellos la falta de estándares comunes de calidad, la heterogeneidad en las prácticas y la ausencia de mecanismos sistemáticos de evaluación. En ese marco, propone avanzar hacia un modelo más integrado, basado en evidencia y orientado a resultados.
La estrategia se organiza en cuatro ejes centrales que apuntan a transformar el funcionamiento del sistema desde distintos niveles. El primero de ellos pone el foco en fortalecer el rol rector del Ministerio de Salud y consolidar una cultura de calidad. Para ello, se prevé la actualización de marcos normativos, el impulso del Programa Nacional de Garantía de Calidad de la Atención Médica y el fortalecimiento de la Red Federal de Calidad como espacio de articulación con las provincias.
Además, se avanzará en la elaboración de protocolos de buenas prácticas que abarcan desde la atención clínica hasta aspectos operativos como el manejo de insumos, medicamentos y residuos sanitarios.
El segundo eje apunta directamente a mejorar la calidad de la atención y la seguridad del paciente. En este punto, el plan promueve la implementación de procesos de autoevaluación en los servicios de salud, la creación de comités de calidad en las instituciones y el desarrollo de sistemas de gestión del riesgo. También se buscará ampliar la certificación de establecimientos comprometidos con la calidad y fomentar la notificación de eventos adversos para reducir su ocurrencia.
La formación de los equipos de salud constituye el tercer pilar de la iniciativa. El plan impulsa la capacitación permanente a través de plataformas virtuales, simulación clínica y comunidades de práctica, en articulación con universidades y organismos especializados. Además, se propone incorporar contenidos obligatorios sobre calidad y seguridad en las carreras de grado y en las residencias, así como formar líderes en calidad dentro de cada institución.
El cuarto eje introduce un cambio clave: el uso de la información como herramienta estratégica. En este sentido, se plantea avanzar en la integración de los sistemas de registro a nivel nacional, fortalecer el Observatorio Federal de Talento en Salud y desarrollar tableros de control que permitan monitorear el desempeño del sistema en tiempo real. La publicación de datos abiertos también forma parte de esta estrategia, con el objetivo de mejorar la transparencia y respaldar la toma de decisiones.
Como complemento, el plan se apoya en una Guía de Buenas Prácticas que incluye 59 indicadores que atraviesan todas las líneas estratégicas. Estos parámetros permitirán evaluar el progreso de los establecimientos y promover la adopción progresiva de estándares de calidad en todo el territorio.
Desde el Ministerio destacan que esta iniciativa no solo busca ordenar el sistema sanitario, sino también optimizar el uso de los recursos disponibles y reducir riesgos evitables en la atención. En un contexto de demandas crecientes y limitaciones presupuestarias, el desafío pasa por mejorar la eficiencia sin perder de vista la calidad del cuidado.









