Una historia más sobre la dictadura
Por Dr. Daniel Cassola
El próximo lunes es feriado en conmemoración al 24 de marzo de 1976, día en el que se produjo el golpe de Estado y comenzó la última y más sangrienta dictadura de la historia argentina. Todos los que en ese momento éramos jóvenes vivimos años muy difíciles, de mucha persecución y miedo.
Cuando nos acercamos a esta época del año siempre recuerdo a mi amigo Adrián García Pagliaro, uno de los miles de desaparecidos durante el gobierno militar. Adrián fue secuestrado en marzo de 1977 y nunca más se supo de él.
Por aquel entonces yo me encontraba estudiando medicina en la Universidad de Buenos Aires y, a la vez, trabajaba en un sanatorio. Con Adrián nos conocimos en la facultad, trabamos una relación de amistad y nos hicimos compañeros de estudios.
Él trabajaba en la Caja Nacional de Ahorro y Seguro, y militaba en la Juventud Peronista. Además, participaba en el centro de estudiantes de la facultad. Como en otras ocasiones, habíamos arreglado para juntarnos a estudiar. Teníamos que preparar “Obstetricia”, una de las materias del último tramo de la carrera.
Al atardecer de aquel día de marzo, fui a su departamento, en el barrio de Paternal. En el pallier me encontré con seis o siete o militares. Pregunté en voz alta qué pasaba y luego uno de ellos me apuntó con una pistola en la cabeza y me dijo: “Tomátelas”.
Después de eso comencé a llamar por teléfono a su casa y recién por la noche me atendió su madre. Me dijo que por mi propia seguridad no llame nunca más. Con posterioridad intenté comunicarme nuevamente pero no me volvieron a atender. Era un departamento alquilado, por lo que supuse que después de lo que pasó con Adrián decidieron mudarse.
Muchos años después, en una asociación italiana, una señora que era compañera de él en la Caja me confirmó que a Adrián lo habían secuestrado en un Falcon verde en la puerta de su trabajo.
Luego, ya en democracia, pude confirmar esta información. Adrián García Pagliaro fue secuestrado el 28 de marzo de 1977 cerca de las 17 horas a la salida de la Caja. Por lo que consta en la investigación posterior, el secuestro fue posible debido a la colaboración de la intervención militar de la Caja y la policía, que liberó la zona.
No hay datos fehacientes sobre el destino de Adrián. Solo consta el testimonio de una compañera de la Caja que, estando secuestrada en la Mansión Seré, partido de Morón, declaró que los militares le dijeron que Adrián también se encontraba allí. Pero ningún sobreviviente lo ha visto con vida después de aquel 28 de marzo.
Lamentablemente, hay miles de historias como esta. Para quienes la vivimos fue una época muy dura. Algunos perdimos amigos, otros perdieron familiares y los más damnificados la sufrieron en carne propia. En estas fechas y a través de este tipo de relatos podemos mantener esa historia viva, para que no se repita nunca más.
