Alergias respiratorias: por qué aumentan en primavera y cómo prevenirlas
Por Redacción Curar con Opinión
Con la llegada de la primavera, los cuadros de alergias respiratorias se incrementan de forma notable en Argentina y en gran parte del mundo. Estornudos, congestión, picazón en ojos y garganta o dificultad para respirar son algunos de los síntomas más habituales. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre 400 y 600 millones de personas conviven actualmente con algún tipo de alergia, y se proyecta que para 2050 la mitad de la población mundial podría estar afectada.
La médica otorrinolaringóloga Stella Maris Cuevas explica que la alergia es una reacción exagerada del sistema inmunológico frente a sustancias inofensivas, como pólenes, ácaros o polvo, en personas genéticamente predispuestas. Durante la primavera, el aire concentra gran cantidad de partículas provenientes de árboles como plátanos, álamos o tilos, a los que se suman gramíneas y malezas en los meses siguientes. Estos alérgenos potencian cuadros de rinitis y asma, especialmente en quienes ya presentan una sensibilidad previa.
El doctor Claudio Parisi, jefe de la Sección Alergia Adultos y Pediatría del Hospital Italiano, detalla que “el polen es uno de los principales desencadenantes de las alergias respiratorias. Cuando alguien alérgico entra en contacto con él, su sistema inmune reacciona de manera desmedida, produciendo síntomas que pueden ir desde estornudos hasta crisis de asma”. Estos se agravan cuando coinciden con alérgenos presentes todo el año, como ácaros del polvo, hongos o caspa de mascotas.
El impacto del cambio climático es otro factor clave. El médico clínico Damián Zopatti advierte que el aumento de las temperaturas y la polución ambiental favorecen la proliferación de pólenes, hongos y bacterias, intensificando los síntomas y prolongando su duración.
Entre los tipos más frecuentes se encuentran las alergias respiratorias (rinitis y asma), alimentarias, cutáneas, medicamentosas e incluso las producidas por picaduras de insectos. La forma más grave es la anafilaxia, una reacción súbita que puede poner en riesgo la vida.
El abordaje incluye diagnóstico especializado, control del ambiente y, en muchos casos, tratamientos con antihistamínicos, corticoides o inmunoterapia. Los especialistas advierten que la automedicación no es recomendable y que la consulta temprana con un alergólogo permite identificar los desencadenantes y elegir la terapia más adecuada.
