Las vacaciones suelen ser sinónimo de descanso, momentos en familia y la oportunidad de desconectarse de la rutina. Sin embargo, para quienes padecen migraña, este período puede convertirse en un verdadero desafío. Cambios en los hábitos de sueño, la exposición prolongada al sol, el estrés de los viajes y la alimentación fuera de lo habitual pueden ser factores desencadenantes de episodios incapacitantes.
Por Dr. Daniel Cassola
Este trastorno neurológico es una de las principales causas de discapacidad en personas de 15 a 49 años y afecta al 14% de la población mundial, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). En Argentina, aproximadamente cinco millones de personas padecen migraña, aunque menos del 40% reciben un diagnóstico y tratamiento adecuado. La falta de atención especializada y la automedicación agravan un cuadro que impacta no solo en la salud física, sino también en el bienestar emocional y social de quienes la sufren.
Dentro de las formas más severas de la enfermedad se encuentra la migraña crónica, caracterizada por episodios de dolor de cabeza que ocurren 15 o más días al mes, con crisis que pueden durar más de cuatro horas. Esta condición persiste por al menos tres meses y se acompaña de síntomas como náuseas, vómitos y sensibilidad extrema a la luz y al ruido. A nivel global, se estima que el 2% de la población sufre migraña crónica, una enfermedad que limita significativamente la calidad de vida. Más del 70% de los pacientes experimentan fluctuaciones en la frecuencia de los episodios, mientras que un alto porcentaje también padece depresión y ansiedad.
El impacto en la vida cotidiana es profundo. Quienes conviven con esta condición ven reducida su participación en actividades sociales y familiares, e incluso pueden perderse momentos importantes debido a la intensidad de los episodios. La preocupación constante por una posible crisis genera un estrés adicional, afectando la relajación y el disfrute, incluso en días sin síntomas. Además, la falta de un tratamiento adecuado puede llevar a un abuso de medicación, lo que a largo plazo agrava el cuadro clínico.
El Dr. Guillermo Maligne (MN 107180), médico psiquiatra y Senior Director Medical Affairs de Teva LATAM, destaca la importancia de un enfoque integral en el tratamiento: «El manejo de la migraña crónica va más allá del alivio de los síntomas; se trata de abordar una condición compleja que afecta tanto la salud física como el bienestar emocional y social de los pacientes. La educación y la prevención son herramientas clave para reducir la frecuencia de los episodios y mejorar la calidad de vida».
Afortunadamente, existen estrategias que pueden ayudar a controlar la migraña y permitir una vida plena. Mantener hábitos saludables, como un diario de migrañas, practicar actividad física regular y emplear técnicas de manejo del estrés como la meditación o el yoga, son algunas recomendaciones. Además, combinar tratamientos farmacológicos con terapias alternativas, como la acupuntura o la terapia cognitivo-conductual, puede resultar beneficioso. La educación continua sobre los factores desencadenantes y la búsqueda de apoyo profesional son fundamentales para prevenir y reducir la aparición de crisis.
Silvina Seiguer, quien ha aprendido a manejar su migraña, comparte su experiencia para inspirar a otros: «Para quienes están en una situación similar, quiero decirles que existen formas de vivir mejor. Antes vivía con dolor constante y me sentía frustrada por no poder disfrutar con mi familia. Hoy, tras encontrar el tratamiento adecuado, me siento radiante y con energía. Dejé de estar pendiente del dolor y eso me da una tranquilidad enorme».
Las vacaciones y cualquier momento del año pueden ser disfrutados plenamente si se adoptan medidas de prevención y se busca la atención médica adecuada. La migraña no tiene por qué ser un obstáculo para una vida plena; con el enfoque correcto, es posible recuperar el bienestar y aprovechar cada instante sin temor al dolor.









