América del Sur convulsionada por la pandemia


La segunda ola atraviesa su punto más álgido en Brasil, Argentina, Uruguay y Chile, entre otros países. Ayer nuevo récord aquí con más de 23 mil casos positivos. Restricciones para circular, clases suspendidas, toques de queda y elecciones postergadas son algunas de las medidas que se llevan adelante en los distintos países.

Por Dr. Daniel Cassola

La segunda ola de coronavirus está produciendo estragos en América del Sur. En pocas semanas llevó a que en la mayoría de los países se quiebren los récords de contagios, lo que obligó a los distintos gobiernos a tomar medidas restrictivas para tratar de contener la situación. Tan grave es la actualidad que Uruguay pasó de ser un país modelo en el mundo en la gestión de la pandemia a tener el índice de contagios por millón de habitantes más alto del planeta.

En Argentina comenzaron hoy tres semanas de restricciones fuertes, sobre todo, en la nocturnidad, cuando los negocios deberán cerrar y la población no podrá circular por las calles. El objetivo del gobierno es terminar de vacunar a los grupos de riesgo antes de fin de mes para que la ola de contagios no derive en una andanada de muertes. Para ello hay que evitar el colapso del sistema sanitario y prevenir la enfermedad en quienes más posibilidad tienen de terminar en una terapia intensiva luego de la infección.

La situación más crítica, por acumulación, se vive en Brasil donde en los últimos días se están registrando más de 4 mil fallecimientos por día, con un total para las últimas tres jornadas que supera los 12 mil. Los pronósticos son escalofriantes ya que solo en abril se podrían alcanzar las 100 mil muertes. Por decisión del presidente Jair Bolsonaro el país no cuenta con una estrategia unificada contra la pandemia y las medidas recaen en los distintos gobiernos locales. El sistema de salud está colapsado y escasean los insumos en varios puntos del país.

Otro de los países que atraviesa días de récords negativos es Chile, donde a pesar del avance de la vacunación, en lo que se destaca dentro de la región, se registran los peores índices de contagio y muerte desde el comienzo de la pandemia. En buena parte del país rige un toque de queda entre las 21 y las 5, que el presidente Sebastián Piñera podría extender hasta junio. Además se postergaron las elecciones para convencionales constituyentes que se iban a realizar en abril. La nueva fecha es a mediados de mayo pero la realización de los comicios es incierta. No se trata, además, de una elección cualquiera sino de la que elegirá a los responsables de modificar la Constitución que rige en el país desde el gobierno de la última dictadura militar encabezada por Augusto Pinochet.

De vuelta a Uruguay, por la escalada de casos se vivirá allí también un abril de encierro y sin clases presenciales. Según manifestó el presidente Luis Lacalle Pou el objetivo es “blindar abril” para que se comiencen a ver los efectos del plan de vacunación. En su peor momento desde el inicio de la pandemia, Uruguay registró el miércoles un récord de 3.935 contagios en 24 horas y 40 muertes. Esta semana había anotado además cifras de fallecimientos sin precedentes el lunes y martes, con 45 muertes cada día. Son número elevados para un país de poco más de tres millones de habitantes.

Los distintos gobiernos, por más que difieran en su signo político, se ven obligados a adoptar medidas similares que se adaptan a las posibilidades y costumbres de cada país. La pandemia expone las carencias de una región con infraestructura precaria en el ámbito sanitario. Las restricciones se deben no solo a los altos índices de contagios sino a la imposibilidad de dar asistencia a tantos enfermos a la vez. América del Sur está unida, aunque sea por tener las mismas dificultades.

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