Antes de comenzar con la gestión el Ministerio de Salud se reestructura

El ministro de Salud Mario Russo informó en una reunión de gabinete realizada en Casa Rosada algunos de los cambios que se avecinan. Lo acompañó Mario Lugones, en representación del sector privado.

Por Dr. Daniel Cassola

De manera oficial, el nuevo ministro de Salud informó que durante esta semana la cartera sanitaria comenzó con un proceso de reorganización. La idea es crear una estructura más simple y reducida que la heredada del gobierno anterior. De esta manera, no habría más de 3 secretarías. Las tareas de estas dependencias sería la gestión administrativa, contable y legal, la ejecución de políticas públicas y la gestión de la relación con las provincias.

Para ello, se fusionarán distintas tareas y áreas que hoy están dispersas en distintas oficinas. También falta definir quién ocupará algunos cargos de relevancia. Con respecto a esto, el Ministerio debe nombrar autoridades en la Anmat, en el instituto Malbrán y en los hospitales en los que hay participación del estado nacional. Ente esos hospitales están el Posadas, Garrahan, Sommer, Bonaparte, El Cruce, Colonia Montes de Oca, del Bicentenario, El Calafate y Cuenca Alta, entre otros. Durante la campaña electoral se había adelantado que algunos de estos centros podrían ser transferidos íntegramente a las provincias, pero todavía no se volvió a mencionar el tema.

Además, ya hay distintos funcionarios y expertos del sector que están colaborando con Russo. Uno de ellos es Roberto Dalmasso, exsubgerente de Control Económico Financiero de la Superintendencia de Servicios de Salud. Dalmasso se integró al equipo de Russo en la Unidad Ministro, aunque todavía no hay designación formal.

Por otra parte, Enrique Camerlinckx, director general del Sanatorio Mater Dei, y Lugones están colaborando, respectivamente, con el Ministerio de Salud y la Jefatura de Gabinete en lo que se refiere al subsector privado, que brinda servicios a los afiliados de obras sociales, PAMI y prepagas o planes de salud propios, como ofrecen los hospitales de comunidad.

En cuanto al sector privado, una posibilidad es iniciar una desregulación administrada inicialmente hasta que se resuelva la emergencia de los prestadores. La idea es que en poco tiempo el sector empiece a competir de acuerdo con la calidad de sus prestaciones. Esta política se inscribe dentro de una estrategia más amplia que busca la desregulación de distintos sectores de la economía.

Por otra parte, continúa la crisis con la provisión de insumos médicos. Al respecto, el presidente de la Cámara Argentina de Prestadores de Salud del Conurbano (Capresco), Guillermo Barreiro, advirtió que los insumos hospitalarios registran subas de hasta 1000 % y pidió que el Gobierno intervenga para que el sistema “no termine de quebrar”.

“Estamos desde hace 20 años en crisis, pero ninguna como esta. Hay abusos de laboratorios y de proveedores. El omeoprazol salía $163,80 en enero y hoy sale $3620. Una caja de guantes se fue de $380 a $5200 en el mismo periodo. Es imposible seguir así”, detalló Barreiro.

“Venimos de años de pandemia y cierre de clínicas. Si los laboratorios y las empresas siguen especulando con la devaluación y la inflación, el sistema se rompe para siempre”, comentó este dirigente. En este sentido, pidió al gobierno “intervenir en la regulación y el control de precios de medicamentos”. Parece difícil que esto último suceda, ya que todo indica que la salud, al menos en el subsector privado, quedará librada a las fuerzas de la competencia y el mercado.

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