Bahía Blanca registra un aumento en las consultas por salud mental infantil tras la inundación

Por Redacción Curar con Opinión

Bahía Blanca atraviesa una situación crítica en materia de salud mental infantil, a raíz de las secuelas emocionales provocadas por el reciente temporal que afectó a gran parte de la ciudad. Según informaron especialistas, desde la inundación se ha registrado un incremento considerable en las consultas por cuadros de depresión, ansiedad, trastornos del sueño y autolesiones entre niños y adolescentes, en un contexto además marcado por la sobreexposición digital y la fragilidad social.

El jefe del Departamento de Salud Mental y Adicciones del municipio, Hugo Kern, advirtió que aún “queda mucho por hacer tanto en el ámbito público como privado” para garantizar el acceso a una atención oportuna y especializada. Subrayó que los síntomas en menores muchas veces no se presentan con tristeza explícita, como en los adultos, sino a través de irritabilidad, aislamiento, bajo rendimiento escolar o trastornos alimentarios. En algunos casos, aparecen conductas autodestructivas como forma de canalizar el malestar emocional.

Uno de los puntos más alarmantes es el aumento de las autolesiones y las conductas autolíticas en la población infantojuvenil. Las primeras, como cortes o quemaduras, no implican intención suicida, pero deben entenderse como señales de alerta. “Son un pedido de ayuda silencioso”, explicó Kern, quien remarcó la importancia de distinguirlas de los intentos de suicidio, que constituyen una amenaza directa para la vida. En este sentido, se trabaja de manera coordinada con el Hospital Municipal y organizaciones como la Red de Vidas para tareas de prevención.

A nivel global, la Organización Mundial de la Salud advierte que uno de cada siete adolescentes padece algún trastorno mental. Si no se trata a tiempo, esto puede afectar su desarrollo integral y sus vínculos. Por eso, especialistas insisten en la detección temprana, la intervención activa de adultos y la creación de redes de contención.

El impacto de las redes sociales y la vida digital se suma como un factor preocupante. “Los chicos están cada vez más expuestos al ciberacoso, la comparación constante y los modelos de éxito superficial”, sostuvo la psiquiatra Geraldine Peronace, quien explicó que estas dinámicas afectan en particular a las adolescentes. El pediatra Javer Indart, presidente de la Sociedad Argentina de Pediatría, señaló además que las guardias pediátricas reciben con frecuencia casos de autolesiones vinculadas a depresiones profundas, muchas veces impulsadas por contenidos en redes que promueven estas prácticas.

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