A partir de este año, los médicos que hayan cursado toda su carrera en universidades del país tendrán prioridad en la adjudicación de vacantes. Esta decisión del Ministerio de Salud de la Nación busca corregir una desigualdad histórica que, según las autoridades, perjudicaba a los profesionales formados localmente frente a sus pares del extranjero.
Por Dr. Daniel Cassola
El anuncio oficial se realizó este 17 de junio, y se aplicará en el Examen Único de Residencias, que se tomará de forma presencial el 1° de julio. Este examen representa la principal vía de acceso a los programas de formación especializada en hospitales públicos y privados de todo el país. Con un total de 7.687 cupos disponibles —3.390 de ellos específicos para medicina—, el nuevo sistema busca asegurar una distribución más justa de las oportunidades de especialización.
Uno de los elementos más novedosos de la reforma es la implementación de un puntaje adicional: los médicos que hayan completado toda su carrera en universidades argentinas recibirán automáticamente 5 puntos extra en el examen. Esta bonificación se sumará a un nuevo sistema de evaluación que combina el promedio académico del aspirante y la mitad de la calificación obtenida en el examen. Así, el resultado final contemplará no solo el rendimiento en la evaluación nacional, sino también el compromiso de haber elegido y completado la formación en instituciones del país.
El vocero presidencial, Manuel Adorni, subrayó que la medida pretende destacar y revalorizar la formación médica nacional. «Buscamos garantizar la prioridad de quienes eligieron estudiar en nuestro país y están comprometidos con la salud de los argentinos», expresó. Además, remarcó que este cambio permite corregir una estructura previa que presentaba inconsistencias y favorecía, de manera indirecta, a los egresados de universidades extranjeras.
Uno de los principales argumentos del Ministerio de Salud para introducir este cambio radica en las diferencias estructurales entre los sistemas educativos. En muchas universidades del exterior, las escalas de calificación son más exigentes —por ejemplo, requieren notas superiores al 7 para aprobar—, lo que generaba promedios académicos más altos en comparación con los obtenidos en universidades argentinas, donde se aprueba con notas a partir de 4. Al aplicarse un criterio uniforme que no contemplaba estas diferencias, los graduados locales se encontraban en desventaja desde el inicio del concurso de residencias.
La nueva normativa intenta resolver esta inequidad y fomentar la permanencia y especialización de profesionales médicos dentro del país. En los últimos años, la escasez de médicos en ciertas especialidades —como pediatría, clínica médica y terapia intensiva— ha generado una seria preocupación entre las autoridades sanitarias. La situación se agravó en 2024, cuando casi un tercio de las residencias adjudicadas correspondieron a egresados de universidades extranjeras. De los 2.106 puestos adjudicados ese año, 658 fueron ocupados por médicos que se formaron fuera del país.
Esta estadística encendió las alarmas en el sector, especialmente considerando que muchas residencias médicas quedaron vacantes, mientras que otros jóvenes profesionales optaban por caminos alternativos, a menudo impulsados por mayores beneficios económicos o menor carga laboral. La reforma anunciada apunta directamente a revertir esta tendencia y garantizar que los recursos invertidos en el sistema educativo argentino se traduzcan en una mejora del sistema de salud pública.
Las residencias médicas en Argentina son la instancia de formación posgrado por excelencia para los nuevos médicos. En estos programas intensivos y remunerados, los residentes trabajan a tiempo completo en hospitales bajo la supervisión de médicos especialistas. Es un proceso formativo indispensable para ejercer en especialidades clínicas como cardiología, cirugía, pediatría, entre muchas otras. Por este motivo, la forma en la que se accede a estas vacantes es clave tanto para los profesionales como para el sistema de salud en su conjunto.
Además del nuevo sistema de evaluación, el Gobierno también ha comenzado a implementar otras políticas destinadas a mejorar el acceso y funcionamiento del sistema sanitario. Entre ellas se encuentra el programa PROMESA, un procedimiento de mediación prejudicial en salud que busca resolver conflictos entre pacientes y prestadores sin necesidad de llegar a la instancia judicial.
El impacto de esta medida se verá con mayor claridad en los próximos años, a medida que se completen los procesos de selección y los nuevos residentes ingresen a los hospitales. Mientras tanto, el debate sobre la equidad, la calidad y el futuro de la formación médica en Argentina sigue abierto.









