Por Dr. Daniel Cassola
¿Habrá sido la última vez que se organiza una Primaria Abierta Simultánea Obligatoria (PASO)? Si en octubre el gobierno logra repetir los resultados obtenidos ayer contará con mayor capital político para poder avanzar en reformas que considera necesarias. Una de ellas es la política, con la probable eliminación o reformulación de las primarias y la introducción del voto electrónico, entre otras cuestiones.
Sin dudas, la coalición liderada por el presidente Mauricio Macri recibió un fuerte respaldo en distintos puntos del país y se consolidó como el único partido de alcance nacional, como suelen hacer los gobiernos nacionales. Donde la propuesta del oficialismo no ganó, resultó muy competitiva como en Santa Fe, Río Negro o Chubut.
La provincia de Buenos Aires merece un párrafo aparte. Hay elementos novedosos. Ya no se puede sostener la hegemonía del peronismo. Desde Alfonsín en 1983 y 1985 que los justicialistas no perdían (o empataban) dos elecciones seguidas en el mayor distrito del país. En el lastimoso escrutinio de anoche quedó en claro que la lista de diputados encabezada por Graciela Ocaña aventajaba por dos puntos a la de Fernanda Vallejos. Punto para Cambiemos. Pero también es más que probable que cuando se realice el escrutinio definitivo Cristina Kirchner se encuentre levemente por encima de Esteban Bullrich. Punto para Unión Ciudadana. El resultado, por ahora, es empate.
Lo que no parece cambiar es la utilización de los recursos del Estado para ventajear con los resultados. No es que haya sido algo nunca visto, pero hubo una clara manipulación en la carga de los datos para que alrededor de las 9 de la noche Bullrich aparezca con una ventaja de 6 o 7 puntos que alejada estuvo del resultado final, pero sirvió de marco para un discurso triunfalista por parte de la coalición gobernante. Quienes se hayan ido a dormir anoche temprano hoy amanecieron con una elección distinta. De los siete puntos de ventaja, lo que hubiera significado una suerte de jaque mate para el kirchnerismo al “empate técnico” hay mucha distancia.
En todo el país hubo cambios, como en Córdoba, donde el triunfo de Cambiemos sobre el peronismo local de Schiaretti y De la Sota se veía venir luego del 70 por ciento de Macri en el ballotage de 2015. O en San Luis, donde por primera vez perdieron los Rodríguez Sáa desde la década del 80. En cambio, en La Rioja nada parece cambiar. Ganó Menem por una holgada diferencia, aunque resta saber si la Corte Suprema va a permitir su reasunción como senador (sería la tercera consecutiva) luego de los fallos que lo encontraron culpable por tráfico de armas durante su presidencia.
Hubo también perdedores, aunque al tratarse de una PASO nada es definitivo. Retrocedió varios casilleros la propuesta de Martín Lousteau en la ciudad, ante una arrasadora Lilita Carrió que probablemente en octubre supere el 50 por ciento de los votos. Las opciones peronistas no kirchneristas de la provincia, Massa y Randazzo, deberán rever sus estrategias si quieren ser competitivos. El electorado también castigó al kirchnerismo en su lugar de origen, Santa Cruz, donde se impuso Cambiemos. Todo un mensaje en una provincia que todavía no inició su ciclo lectivo oficialmente debido a los conflictos entre el gobierno y los trabajadores.
Las primarias que no fueron primarias no permiten sacar conclusiones definitivas, apenas es un estado de situación político de cada distrito. Más allá de la curiosidad que puede generar cómo vota la gente en cada lugar la utilidad de la elección es por lo menos dudosa. Ayer los partidos políticos no zanjaron ninguna interna importante. Los votos que valen todavía no se emitieron. Y para ello habrá que esperar hasta octubre.









