Cambio Climático: el mundo al borde del suicidio

Por Dr. Daniel Cassola

Desde el 30 de noviembre pasado y hasta el próximo once de diciembre se realiza en París una Conferencia internacional sobre el Cambio Climático, llamada COP21.

A ella asisten representantes de los principales gobiernos del mundo ya que se busca llegar a un consenso entre 195 países.

La idea es frenar al cambio climático. El diagnóstico sobre el problema, al momento, es el siguiente:

– La temperatura ha aumentado un grado centígrado en promedio en todo el planeta desde 1850. Si el aumento llega a dos grados se considera que la situación es sumamente peligrosa.

– Desde la Revolución Industrial los niveles de dióxido de carbono en el ambiente han subido un 30 por ciento.

– Las capas de hielo del Ártico han retrocedido en un 4 por ciento.

– 9 de los 10 años más cálidos de los que se tiene registro han sucedido desde el año 2000 a hoy.

Las consecuencias del fenómeno son variadas. Hay por ejemplo un aumento de los fenómenos climáticos extremos como las inundaciones y las sequías.

Y, de no revertirse la situación, muchas ciudades podrían quedar bajo el agua. A este ritmo en el año 2100 el 19 por ciento de la población metropolitana del mundo podría quedar sumergida.

Justamente Buenos Aires es una de las ciudades bajo amenaza por este fenómeno. De continuar con el aumento en la temperatura global, barrios como Núñez, Recoleta y Belgrano podrían resultar sumergidos antes que termine el milenio.

La clave para que esto no suceda está en el consumo de combustibles fósiles, como el carbón o el petróleo.

La utilización de estos elementos está presente en todos los artefactos que usamos en nuestra vida cotidiana. Desde el objeto más sencillo de plástico hasta una computadora o un teléfono celular.

Llegar a un acuerdo en Francia es difícil. Hay muchos puntos por cerrar. Algunos países en desarrollo sostienen que no pueden combatir a la pobreza sin consumir combustibles fósiles. Otros se preguntan de qué manera se puede financiar la transición a las energías renovables.

Hasta el Papa Francisco advirtió sobre la gravedad de la situación. Dijo: “Debemos actuar contra el cambio climático. Es ahora o nunca. Cada año los problemas son más graves”.

Y cerró el Papa: “Todos los que están en Francia deben llegar a un acuerdo. Para emplear una expresión fuerte, estamos al borde del suicidio”.

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