Cáncer de colon en Argentina, una amenaza silenciosa que requiere acción inmediata

El cáncer de colon se ha convertido en una de las principales preocupaciones sanitarias en Argentina. Es el segundo tumor más frecuente en el país y una de las principales causas de muerte por cáncer, con más de 7.000 muertes registradas solo en 2022.

Por Dr. Daniel Cassola

Esta enfermedad suele desarrollarse de forma silenciosa, sin síntomas evidentes durante sus primeras etapas, lo que la convierte en un enemigo especialmente peligroso. Sin embargo, con detección temprana y hábitos de vida saludables, se puede prevenir y tratar con eficacia.

En Argentina, la incidencia del cáncer colorrectal es notable. De los aproximadamente 130.000 nuevos casos de cáncer registrados en 2020, una gran proporción corresponde a esta enfermedad. Aunque afecta tanto a hombres como a mujeres, las cifras muestran una tendencia creciente, en gran parte atribuida a factores de riesgo cada vez más comunes en la población.

La edad avanzada es uno de los principales condicionantes: la mayoría de los diagnósticos se dan en personas mayores de 50 años. A esto se suman antecedentes familiares, dietas ricas en carnes rojas y alimentos ultraprocesados, el sedentarismo, la obesidad, el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol, todos ellos elementos que aumentan significativamente la probabilidad de desarrollar la enfermedad.

Uno de los grandes desafíos que presenta el cáncer de colon es su falta de síntomas claros en sus fases iniciales. Muchas personas no presentan señales de alarma hasta que el cáncer ha avanzado a un estadio más complejo de tratar. Aun así, existen síntomas a los que conviene prestar especial atención, como cambios persistentes en los hábitos intestinales, diarrea o estreñimiento prolongados, presencia de sangre en las heces, dolor abdominal constante, pérdida de peso sin causa aparente y fatiga crónica. Frente a cualquiera de estas señales, es crucial consultar a un profesional de la salud para una evaluación.

La detección temprana representa una de las herramientas más efectivas para reducir la mortalidad por esta enfermedad. Cuando se detecta en etapas iniciales, el cáncer colorrectal tiene una tasa de supervivencia superior al 90% a los cinco años. Sin embargo, las estadísticas muestran que solo el 31,6% de las personas de entre 50 y 75 años en Argentina accede a estudios preventivos.

Entre los métodos de detección más utilizados están la colonoscopía, que permite observar el interior del colon y remover posibles pólipos antes de que se transformen en tumores malignos, y el test de sangre oculta en materia fecal, que detecta rastros de sangre invisibles a simple vista y puede alertar sobre anomalías en el aparato digestivo.

Además de la detección médica, la prevención del cáncer de colon también pasa por adoptar hábitos de vida más saludables. Cambiar la dieta y aumentar el consumo de fibra a través de frutas, verduras y cereales integrales, reducir la ingesta de carnes procesadas, mantener un peso adecuado, realizar actividad física con regularidad, evitar el tabaco y limitar el consumo de alcohol son acciones concretas que pueden disminuir considerablemente el riesgo de padecer esta enfermedad. Estas decisiones cotidianas, aunque simples, tienen un enorme impacto en la salud a largo plazo.

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