Siete de cada diez argentinos con EPOC desconocen que padecen la enfermedad

La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) es una afección respiratoria progresiva que compromete el flujo de aire y genera síntomas como tos persistente, falta de aire, opresión en el pecho y fatiga.

Por Dr. Daniel Cassola

La Organización Mundial de la Salud la reconoce como una de las principales causas de muerte a nivel global y, en Argentina, se estima que afecta a más de dos millones de personas mayores de 40 años. Sin embargo, la realidad más alarmante es que siete de cada diez no saben que la padecen. Este subdiagnóstico dificulta el inicio temprano de tratamientos que podrían mejorar significativamente la calidad y expectativa de vida.

La progresión silenciosa de la enfermedad es uno de los factores que explica este desconocimiento. Tal como señaló el doctor Marcos Hernández, jefe de Servicio del Laboratorio Pulmonar del Sanatorio Mater Dei, los síntomas suelen avanzar de manera gradual y los pacientes se acostumbran a convivir con una menor capacidad respiratoria. Muchos atribuyen la fatiga o la falta de aire al paso de los años o al sedentarismo, lo que retrasa la consulta médica. Frente a esta situación, los especialistas insisten en la necesidad de realizar una espirometría, un estudio simple, rápido y no invasivo que permite confirmar el diagnóstico y evaluar el grado de obstrucción de las vías respiratorias.

El tabaquismo continúa siendo la principal causa de EPOC, pero no la única. En entornos rurales, la exposición prolongada al humo de leña o carbón en espacios cerrados representa un riesgo considerable. A esto se suman la polución ambiental, la inhalación de polvo y sustancias químicas en ámbitos laborales como la minería, la construcción, la industria textil o el agro, además de factores genéticos que pueden predisponer al desarrollo de la enfermedad. En este sentido, el doctor Manuel Ibarrola, coordinador del Servicio de Neumonología del Sanatorio Güemes, advirtió que la exposición a partículas nocivas en distintos contextos laborales o domésticos hace que la EPOC no sea exclusiva de los fumadores. Cualquier persona con síntomas respiratorios persistentes debería evaluar su función pulmonar.

Confirmar el diagnóstico de manera adecuada es esencial. El doctor Hernández recordó que no es recomendable autodiagnosticarse ni resignarse a vivir con limitaciones respiratorias. Otros problemas de salud pueden generar síntomas similares, por lo que identificar correctamente la enfermedad es el primer paso para un abordaje eficaz. La falta de aire puede ser profundamente incapacitante y convertir tareas cotidianas como caminar, subir escaleras o incluso conversar en un verdadero desafío. En fases más avanzadas, algunos pacientes requieren oxígeno suplementario y asistencia para desenvolverse en su vida diaria.

Un aspecto crítico en la evolución de la EPOC son las exacerbaciones, episodios de empeoramiento repentino caracterizados por incremento en la tos, el moco o la dificultad respiratoria. Estas crisis no solo deterioran el estado general del paciente, sino que también pueden requerir internación y acelerar la progresión de la enfermedad. Prevenirlas y tratarlas a tiempo es parte fundamental de la estrategia médica actual.

Aunque la EPOC no tiene cura, en los últimos años han surgido tratamientos innovadores que permiten controlar los síntomas, reducir el número de exacerbaciones y mejorar la calidad de vida, incluso en etapas avanzadas. Según explicó el doctor Ibarrola, hace apenas una década los pacientes con EPOC severa contaban con opciones limitadas. Hoy, gracias a nuevas terapias, muchos logran retomar actividades que habían abandonado, como caminar largas distancias o realizar ejercicio moderado. La clave radica en iniciar el tratamiento de manera precoz y sostenerlo bajo supervisión médica.

La prevención también desempeña un papel fundamental. Abandonar el tabaco, evitar la exposición a contaminantes, mantener al día las vacunas y consultar periódicamente al especialista son medidas que ayudan a reducir el impacto de la enfermedad. Reconocer los síntomas y no restarles importancia puede marcar una gran diferencia. Los especialistas insisten en que la EPOC es prevenible y tratable: la falta de aire no debe aceptarse como una consecuencia inevitable de la edad, sino como una señal de alerta.

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