Cáncer de Próstata: La importancia de la detección temprana y los controles anuales

En el marco del Mes de Concientización sobre el Cáncer de Próstata, celebrado en noviembre, se resalta la importancia de realizar chequeos de rutina incluso en ausencia de síntomas. Detectar esta enfermedad en sus etapas iniciales ofrece una mayor probabilidad de curación, ya que el cáncer de próstata es asintomático en sus primeras etapas y suele manifestarse solo cuando ha avanzado.

Por Dr. Daniel Cassola

El cáncer de próstata, uno de los más comunes en varones, representa un desafío debido a su desarrollo silencioso en las primeras fases. Según el Observatorio Global del Cáncer (Globocan), el cáncer de próstata es el más común en varones en Argentina, con 11.686 casos nuevos por año, seguido por el cáncer de colon y recto (8.493) y el cáncer de pulmón (7.738). En cuanto a la mortalidad, el Ministerio de Salud de Argentina informó que en 2022 se produjeron 3.448 muertes por cáncer de próstata, ubicándose como el tercer cáncer más letal en hombres, después del cáncer de pulmón (5.212 decesos) y el cáncer de colon (3.960).

Según el Dr. Norberto Bernardo, director médico del CAU y Jefe de los servicios de Urología del Hospital de Clínicas y la Clínica San Camilo, “generalmente se consultan síntomas como cambios en la frecuencia o el volumen de las micciones. Sin embargo, estos síntomas no siempre están asociados al cáncer de próstata, y cuando lo están, es probable que ya se trate de estadios avanzados donde las posibilidades de curación se han reducido considerablemente”. En este contexto, el “paciente ideal” es aquel que realiza un control anual a partir de los 50 años, sin esperar a la aparición de molestias.

El Dr. Maximiliano López Silva, médico urólogo del CAU y del Hospital de Clínicas, destaca que, al igual que las mujeres se han familiarizado con el Papanicolau para prevenir el cáncer de cuello uterino, los hombres deben asumir la responsabilidad de visitar anualmente al urólogo después de los 50 años, o desde los 45 si hay antecedentes familiares. La detección temprana, mediante el tacto rectal y el análisis de antígeno prostático específico (PSA), permite identificar el cáncer de próstata en etapas tempranas, aumentando significativamente las posibilidades de tratamiento exitoso.

El tacto rectal es un procedimiento rápido, con una duración aproximada de cinco segundos, y aunque puede causar cierta incomodidad, no es doloroso. “Así como la medicina sin examen físico no sería completa, el tacto rectal es en nuestro caso el examen físico de la próstata”, explica el Dr. López Silva.

La confirmación del diagnóstico de cáncer de próstata se realiza mediante una biopsia, un procedimiento que ha avanzado tecnológicamente en los últimos años. En el CAU, se utiliza un sistema de microecografías guiado por software de alta precisión, lo que permite obtener muestras del tejido prostático con gran exactitud en la zona sospechosa. Esta tecnología facilita la identificación del cáncer de forma precisa, permitiendo así un diagnóstico más confiable y certero.

Hoy en día, las opciones de tratamiento para el cáncer de próstata han evolucionado significativamente, adaptándose a las necesidades específicas de cada paciente. El Dr. Bernardo señala que existen múltiples variantes de esta enfermedad, que difieren en agresividad y velocidad de crecimiento. La cirugía, la radioterapia y la terapia focal son las principales herramientas disponibles. Esta última opción, relativamente novedosa, permite tratar directamente la zona afectada sin dañar el resto del tejido, siendo menos invasiva y con la posibilidad de ser repetida si fuera necesario.

Entre los factores de riesgo, los antecedentes familiares son el principal predisponente al cáncer de próstata. Otras conductas saludables, como una buena alimentación, ejercicio regular y mantenimiento de un peso saludable, son beneficiosas para la salud en general, pero la literatura científica no ha establecido una relación directa de estas prácticas con la prevención específica del cáncer de próstata.

El Dr. Bernardo concluye subrayando la necesidad de que los hombres mayores de 50 años adopten el hábito de una visita anual al urólogo: “Estamos frente al cáncer más prevalente y uno de los de mayor mortalidad en varones. Sabemos que no hay que esperar a los síntomas para acudir a la consulta porque generalmente ya va a ser tarde. Lo positivo es que si todos los hombres mayores de 50 años hicieran la visita anual con su urólogo de confianza, en la gran mayoría de los casos podríamos cambiar el curso de la enfermedad”.

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