Científicos de Harvard aseguran que ya nació la primera persona que vivirá 150 años

Por Redacción Curar con Opinión

La idea de que la primera persona en alcanzar los 150 años ya haya nacido es respaldada hoy por destacados investigadores en biología del envejecimiento. Según David Sinclair, genetista de Harvard y director del Centro Paul F. Glenn, los avances recientes en epigenética y medicina regenerativa hacen pensar que una vida humana tan prolongada es ya posible.

Sinclair explica que el envejecimiento no es un deterioro irreversible del ADN, sino el resultado de alteraciones en la “memoria celular” o epigenoma. Con terapias basadas en moléculas capaces de revertir esos cambios en tejidos animales, su equipo ha logrado devolver funciones como la vista y restaurar la juventud biológica en ratones y primates.

Estos resultados alentadores han llevado a Sinclair a afirmar que, aunque no asegura que todas las personas vivirán hasta los 150 años, “la primera persona que vivirá esa edad ya ha nacido”. En su visión, no estamos lejos de ver los primeros ensayos clínicos en humanos, previstos a iniciar en enero de 2026, lo que podría establecer las bases para terapias reales de longevidad. Paralelamente, otros expertos como Aubrey de Grey consideran que existe una probabilidad del 50 % de que en las próximas décadas desarrollemos un control muy avanzado sobre el envejecimiento humano.

Estas declaraciones se producen en un contexto científico donde la expectativa real de vida continúa fijándose alrededor de los 80‑90 años, mientras que el récord humano documentado lo mantiene Jeanne Calment, con 122 años. Estudios recientes publicados en revistas como Nature Communications estiman un límite biológico situable entre 120 y 150 años, impuesto por la pérdida progresiva de resiliencia fisiológica, es decir, la capacidad del cuerpo para recuperarse del estrés celular.

El creciente interés por prolongar la vida no se limita a la biotecnología: investigaciones del Nobel Shinya Yamanaka y de laboratorios como Altos Labs se concentran en técnicas de reprogramación celular que permitirían revertir el envejecimiento molecular en tejidos humanos. Estas tecnologías implican esfuerzos emergentes también en edición genética, inteligencia artificial y nanomedicina para personalizar tratamientos y reparar daños a nivel celular.

Las implicaciones sociales y éticas de una longevidad extrema son enormes: si alguien realmente puede vivir hasta los 150 años, surgirían desafíos relacionados con salud pública, pensiones, calidad de vida prolongada y equidad en el acceso a estas terapias.

.

También te puede interesar...