Cirugía plástica infantil: ¿de qué operamos a los chicos?

Cuáles son las opciones reparadoras y por qué negarse a algunas cirugías estéticas.

Un reciente informe de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE) señala que 1,3% del total de las operaciones de cirugía estética se realizan en menores de 18 años. ¿De qué operamos a los niños? ¿Cuándo es necesario? Por empezar, hay que distinguir los dos tipos de operaciones de cirugía plástica: la estética y la reparadora. Y si bien es lógico pensar que a un niño solo aplica un procedimiento reparador, hay circunstancias en las que puede ser necesaria una operación con solo fines estéticos.

La cirugía reparadora está indicada para recuperar la función y reconstruir defectos congénitos, tumorales o postraumáticos, mientras que la cirugía estética intenta mejorar o cambiar la imagen de las personas partiendo de su estado original. La mayoría de las intervenciones en menores son reparadoras y se deben a malformaciones congénitas, secuelas que dejó un accidente o un traumatismo.

Estas son algunas de las operaciones que suelen realizarse en los chicos:

Ginecomastia: es el agrandamiento patológico de una o ambas glándulas mamarias en el hombre, genera muchos complejos en los chicos y se puede operar en la adolescencia (preferentemente a partir de los 15 años).

Orejas en asa: se pueden operar luego de los 6-7 años, pero solo en los casos en los que realmente es muy notorio.

Reducción mamaria: sólo en casos de “gigantomastia”, que es cuando las mamas son extremadamente grandes, pero generalmente se hace esta operación después de los 17 años.

Rinoplastia: es aconsejable cuando la forma y aspecto de la nariz es motivo de burla, para lograr que el chico no tenga traumas en la adolescencia.

Mentoplastia-perfiloplastia: se realiza cuando el mentón es demasiado pequeño y el rostro tiene un aspecto que incita a la burla.

Apéndices pre-auriculares: son prolongaciones de piel que se encuentran por delante de la oreja y que a veces tienen cartílago debajo de la piel. También son un motivo de inseguridad y complejo para los más chicos.

Como vemos en estos procedimientos, entre la cirugía estética y la reparación, hay intervenciones que son necesarias. Si tomamos el ejemplo del crecimiento desmedido de las mamas de una adolescente, ¿cuántas burlas y cuántas dificultades puede generar en su vida social? ¿cuánto sufrimiento podemos ahorrarle con una intervención?

Pero en el extremo opuesto, sabemos que no podemos poner una prótesis mamaria antes de los 18 años. Por empezar, porque las mamas no terminan su desarrollo hasta esta edad. Por otro lado, porque sabemos que hoy muchas chicas se ven influenciadas en esta decisión por las modas y los parámetros de belleza actuales.

En cualquiera de los casos, es necesario que los médicos hablemos mucho con los papás y que juntos veamos con el niño o adolescente cómo se hará la operación, qué dudas y temores pueden tener y, en el caso de una estética, si tienen la madurez suficiente para tomar esa decisión.

*El doctor Fernando Felice es cirujano plástico (UBA) y es director médico del Centro de Estética Vesalio

Fuente: Clarín

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