Cómo el hábito de caminar mirando el celular transforma la salud y aumenta riesgos invisibles
Caminar por la ciudad mientras se revisa el teléfono se ha convertido en parte del paisaje urbano contemporáneo. La escena es tan habitual que muchas veces pasa inadvertida, pero investigaciones recientes advierten que este gesto cotidiano tiene implicancias profundas para la salud física y emocional.
Por Dr. Daniel Cassola
Estudios realizados en Estados Unidos, Dinamarca y Nueva Zelanda coinciden en que la distracción generada por el uso del móvil altera la percepción del entorno, modifica la manera de desplazarse y puede influir negativamente en el estado de ánimo.
En un contexto en el que la conexión permanente se ha vuelto casi una norma social, el hábito de revisar el celular durante la marcha se ha instalado con fuerza. Un estudio publicado por Taylor & Francis reveló que el 69% de los españoles siente la necesidad de reducir el tiempo que dedica a su teléfono, aunque no siempre lo logra. Esta dificultad para desconectarse muestra hasta qué punto la tecnología acompaña cada paso y cómo impacta en rutinas que antes transcurrían sin intermediarios digitales. La tendencia española refleja un fenómeno global: la inmediatez y la practicidad de los dispositivos móviles hacen que incluso las acciones más simples, como caminar por la calle, estén atravesadas por su uso.
Los especialistas consultados coinciden en que los riesgos físicos asociados a esta conducta son significativos. Wayne Giang, profesor adjunto de Ingeniería en la Universidad de Florida, explicó en una entrevista con The New York Times que caminar con el celular en la mano no solo altera el estado de ánimo, sino también la postura y el ritmo de marcha. Según sus investigaciones, las personas que utilizan el teléfono mientras caminan avanzan más lentamente y sin advertirlo cambian la mecánica de sus pasos, reduciendo su atención hacia el entorno. Patrick Crowley, experto en biomecánica en la Universidad Técnica de Dinamarca, agregó que quienes se desplazan mirando el móvil tienden a dar pasos más cortos y a pasar más tiempo con ambos pies apoyados en el suelo, un patrón que disminuye la estabilidad y aumenta la probabilidad de tropiezos o caídas.
Estas modificaciones en la marcha no solo representan un riesgo para la seguridad personal, sino que también afectan el flujo de peatones y vehículos en espacios públicos. El cuerpo adopta una postura inclinada al bajar la vista hacia la pantalla, lo que incrementa la tensión muscular en el cuello y la parte superior de la espalda. Esta inclinación sostenida, combinada con la atención reducida, incrementa el riesgo de sufrir lesiones, especialmente en entornos urbanos donde los obstáculos, desniveles y cruces son parte del trayecto diario.
Pero los efectos no se limitan al plano físico. La psicóloga Elizabeth Broadbent, profesora en la Universidad de Auckland, investigó cómo influye el uso del celular en el estado emocional durante las caminatas. Los resultados mostraron que las personas que caminan sin el dispositivo experimentan mejoras notables en el ánimo, una sensación de relajación y una percepción general de bienestar al finalizar el recorrido. En contraste, quienes utilizaron el teléfono durante la marcha no solo perdieron esos beneficios, sino que reportaron sentirse menos positivas, menos entusiasmadas y más estresadas. Estos hallazgos fueron corroborados por un estudio con doscientos participantes, donde se observó que el simple acto de evitar el celular durante un paseo es suficiente para potenciar los efectos restauradores de la actividad física al aire libre.
Ante este panorama, los especialistas recomiendan reservar el uso del móvil para momentos puntuales y detenerse en un lugar seguro antes de revisarlo. Esta práctica contribuye a reducir distracciones, evitar accidentes y mantener una postura adecuada durante el trayecto. Además, guardar el teléfono mientras se camina permite recuperar la conexión con el entorno y aprovechar plenamente los beneficios emocionales que ofrece esta actividad cotidiana. En tiempos de hiperconectividad, levantar la vista del celular puede ser un gesto simple, pero decisivo, para mejorar la salud y el bienestar.
