Conflicto por el plan de traspaso de hospitales nacionales, tensiones entre Nación y Provincia
La decisión del gobierno de Javier Milei de transferir hospitales nacionales a las jurisdicciones provinciales ha generado un nuevo foco de tensión, especialmente con la administración de Axel Kicillof.
Por Dr. Daniel Cassola
Esta iniciativa, que el gobierno libertario justifica como parte de su visión de descentralización, ha desatado intensos debates sobre la viabilidad financiera y política de este traspaso. El gobernador bonaerense rechaza la propuesta, particularmente porque en su provincia se concentra la mayor cantidad de estos centros de salud.
Como es fácil imaginar, el eje de la discordia radica en el financiamiento. La Provincia de Buenos Aires, que ya enfrenta desafíos presupuestarios significativos, solo aceptaría el traspaso si la Nación garantiza la totalidad de los fondos necesarios para el funcionamiento de los hospitales. Según fuentes del gobierno bonaerense, el planteamiento nacional de reducir gradualmente su participación en el financiamiento –con una meta de retiro completo en cuatro años– es inaceptable. “Ya vivimos esto con Menem en los años 90, y los fondos prometidos nunca llegan”, sostienen desde La Plata.
Por su parte, el gobierno nacional argumenta que la transición gradual es una medida razonable para alinear los presupuestos locales con sus responsabilidades, pero descarta transferir el 100% de los fondos asignados.
Los hospitales en cuestión se dividen en dos grupos. Gestión directa: Baldomero Sommer (General Rodríguez), Ramón Carrillo (Luján), Posadas (Morón) e Instituto Nacional de Rehabilitación Psicofísica del Sur (Mar del Plata). En Modelo Samic (co-gestión con provincias y municipios): Hospital de Alta Complejidad El Cruce (Florencio Varela), Hospital Cuenca Alta (Cañuelas), Bicentenario (Esteban Echeverría), y René Favaloro y Presidente Néstor Kirchner (ambos en La Matanza). En estos hospitales, la Nación cubre aproximadamente el 70% del presupuesto, mientras que las provincias y municipios aportan el resto.
El rechazo de Kicillof ha llevado al gobierno nacional a considerar alternativas, como la privatización o tercerización de servicios. Aunque estas ideas se encuentran en una etapa preliminar, han encendido alarmas entre los sectores de salud. En este contexto, el modelo español, que combina financiamiento público con gestión privada, es uno de los sistemas estudiados.
El gobierno asegura que la atención está garantizada en el presupuesto 2024 y que evalúa implementar medidas para recuperar fondos, como cobrar a prepagas y obras sociales por pacientes atendidos en estos centros.
El conflicto no se limita a Buenos Aires. En Santa Cruz, el gobernador Claudio Vidal también rechazó el traspaso del hospital El Calafate, mientras que en la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri mostró apertura al diálogo, particularmente en relación con el hospital Laura Bonaparte y el pediátrico Juan Pedro Garrahan. Este último, sin embargo, no forma parte del plan de transferencia por su carácter nacional, ya que el 60% de sus pacientes provienen de otras provincias.
El debate sobre el traspaso de hospitales refleja las tensiones entre una visión centralizada y otra descentralizada de la gestión pública. Mientras el gobierno libertario busca avanzar con su plan para reducir la participación del Estado en áreas clave, las provincias como Buenos Aires argumentan que, sin los fondos necesarios, el modelo es inviable.
