Crece la preocupación por el consumo de alcohol durante el embarazo y sus consecuencias en el desarrollo fetal

Por Redacción Curar con Opinión

Este 9 de septiembre, en el marco del Día Mundial del Síndrome Alcohólico Fetal (SAF), especialistas de todo el mundo vuelven a alzar la voz para concientizar sobre una problemática que, pese a sus efectos devastadores, aún persiste con fuerza: el consumo de alcohol durante el embarazo. La fecha —el día 9 del mes 9— simboliza los nueve meses de gestación y busca poner el foco en los riesgos que implica la exposición prenatal al alcohol.

Según datos publicados por la revista científica The Lancet, alrededor del 10% de las mujeres en el mundo consumen alcohol durante el embarazo, y una de cada 66 que lo hacen da a luz a un hijo con diagnóstico de SAF. La situación se vuelve aún más preocupante en casos de consumo excesivo, definido como dos o más bebidas alcohólicas diarias o episodios de ingesta superior a cinco tragos por ocasión. En ese contexto, la frecuencia de nacimientos con SAF se eleva a un caso cada 23 embarazos.

El SAF es una de las formas más severas dentro de un grupo más amplio de trastornos conocidos como Trastornos del Espectro Alcohólico Fetal (TEAF). Estos se producen cuando el alcohol ingerido por la madre atraviesa la placenta y afecta directamente al desarrollo del feto. Las consecuencias son múltiples y abarcan desde bajo peso al nacer y rasgos faciales característicos hasta malformaciones cerebrales, retrasos en el desarrollo y discapacidades cognitivas y conductuales. A diferencia de otros síndromes congénitos, el SAF es completamente prevenible si no hay exposición prenatal al alcohol.

Un dato clave que refuerzan los expertos es que no existe un nivel de consumo seguro ni un momento del embarazo libre de riesgos. Las alteraciones morfológicas tienden a relacionarse con la exposición durante el primer trimestre, mientras que los problemas de crecimiento son más comunes en el tercero. No obstante, el daño al cerebro fetal puede ocurrir en cualquier etapa de la gestación.

En Argentina, la situación no es ajena a la tendencia global. El consumo de alcohol en mujeres ha aumentado en los últimos años, especialmente entre adolescentes, quienes con frecuencia atraviesan embarazos no planificados. Si bien las cifras locales reportadas se alinean con los promedios internacionales, se sospecha una subestimación significativa del verdadero impacto, especialmente porque los casos de SAF superan la media mundial.

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