Por Dr. Daniel Cassola
El 17 de noviembre se conmemora el Día Internacional del Cáncer de Pulmón, la enfermedad oncológica con mayor tasa de mortalidad. Suele afectar más frecuentemente a personas entre 60 y 65 años y, según datos del Instituto Nacional del Cáncer, es uno de los cánceres más usuales a nivel mundial, mientras que en la Argentina su incidencia es de 9,8 por ciento. En los varones, es la primera causa de muerte por cáncer y en las mujeres la tercera, luego del de mama y colon-recto.
Se origina a partir de células epiteliales que pueden derivar en metástasis e infiltración a otros órganos del cuerpo. Se clasifica en dos tipos principales en función del tamaño y apariencia de las células malignas: el cáncer pulmonar de células pequeñas (microcítico), que se presenta casi exclusivamente en personas que fuman mucho y es menos común, y el de células no pequeñas (no microcítico), que es el más habitual.
“En cuanto a las causas, el tabaquismo es el responsable de la mayoría de los casos de cáncer de pulmón, tanto en fumadores directos como en el humo de segunda mano (fumadores pasivos). Sin embargo, también se puede presentar en personas que nunca fumaron y en quienes nunca tuvieron una exposición prolongada al humo de segunda mano. En estos cuadros no puede determinarse un factor evidente”, explicó María Valeria El Haj, directora médica de la compañía Vittal.
Respecto al tabaco, se sabe que da lugar a esta patología al dañar las células que recubren los pulmones. ¿Cómo? Cuando se inhala el humo del cigarrillo, que está lleno de sustancias que producen cáncer (carcinógenos), se producen alteraciones en el tejido del pulmón casi de inmediato. Al principio, el organismo puede repararlo, pero con el tiempo, ese daño hace que las células comiencen a actuar de manera anormal y, finalmente, se puede producir el cáncer.
En relación a las señales de alerta, los síntomas más comunes que deben motivar una consulta médica inmediata son:
– Tos que no desaparece y empeora con el tiempo.
– Dolor constante en el pecho.
– Tos con expectoración de sangre (Hemoptisis).
– Falta de aire, silbidos al respirar o ronquera.
– Inflamación del cuello y la cara.
– Pérdida del apetito o pérdida de peso.
– Fatiga.
Es importante destacar que la detección temprana del cáncer de pulmón es el principal condicionante para el éxito en su tratamiento. Una vez diagnosticada la enfermedad, se procede a determinar el grado (estadio) en el que se encuentra para poder decidir el tratamiento más adecuado.
Los estadios del cáncer de pulmón van del 0 al IV. Los más bajos indican que el cáncer está limitado al pulmón, mientras que en el estadio IV, el cáncer está avanzado y se propagó a otras partes del cuerpo.
Finalmente, en cuanto al tratamiento, si se trata de un paciente fumador, la indicación es dejar este hábito instantáneamente. Asimismo, si la enfermedad es tomada a tiempo, puede ser pasible de tratamiento quirúrgico, con lo cual mejoran las probabilidades de control.









