Cuatro chicos por día nacen con Chagas

Por Dr. Daniel Cassola

El Chagas es la principal enfermedad endémica de la Argentina, a pesar de su escasa difusión y presencia mediática. Hay 1,6 millón de personas infectadas, de las cuales 250.000 son menores de 14 años.

Ya no se trata de una enfermedad exclusivamente rural. Las corrientes migratorias han convertido al Chagas en una enfermedad urbana (la mayor parte de los infectados viven en ciudades), y el contagio congénito es tal vez uno de los mayores desafíos, ya que el 40% de los nuevos casos se debe a la transmisión madre hijo y la tasa va en crecimiento, advirtió la Sociedad Argentina de Pediatría. Cada año nacen unos 1.300 chicos con Chagas en el país, pero sólo se detecta a 1 de cada 3 infectados.

Lo más grave, tal vez, es que el Chagas es curable en prácticamente la totalidad de los casos si se lo trata en sus etapas iniciales con los nuevos medicamentos disponibles. La efectividad del tratamiento es muy elevada en los primeros años, pero decrece con la edad. De ahí, la importancia de detectarlos temprano, luego hacer el seguimiento al menos hasta el año de vida.

Según datos del Boletín del Sistema Nacional de Vigilancia de Salud en 2015 se confirmaron 137 casos de Chagas congénito y en 2016, 86 casos. Un informe de la Auditoría General de la Nación advierte, en referencia a estos datos, que “el total anual de recién nacidos chagásicos se estima en 1.300, de modo que los diagnosticados en 2015 y 2016 representan el 10,5% y el 6,6%, respectivamente, de la estimación. Esto significa que la mayoría de esos recién nacidos no fueron diagnosticados en la etapa de mayor efectividad del tratamiento”.

“La principal vía de transmisión es por la vinchuca, la segunda es la vertical. En este segundo caso, el contagio no está vinculado al entorno, sino a las mujeres en edad fértil en condición chagásica, que están dando a luz niños infectados”, señala Marcelo Abril, director ejecutivo de la Fundación Mundo Sano.

En Argentina el tamizaje para Chagas a embarazadas es obligatorio. Sin embargo, al poner la lupa sobre los datos oficiales disponibles, las falencias saltan a la vista. Según el anuario 2016 (último disponible) de la Dirección de Estadísticas e Información de Salud (DEIS), en el país nacieron ese año 728.035 niños. Todas las madres de esos niños deberían haber sido controladas para Chagas. Ahora, al observar el Boletín Integrado de Vigilancia 411 que publica los controles de Chagas a embarazadas reportados entre 2014 y 2017, indica que en 2016 se realizaron 285.005 controles a embarazadas. Si bien puede haber un subregistro de los controles a embarazadas, el número apenas roza el 40% de los nacimientos.

“Argentina tiene buenas leyes, pero no se aplican. Hay protocolos que no se siguen y se pierde a los chicos en los controles. El problema es que no se jerarquiza el Chagas como enfermedad. Y los padres muchas veces tampoco saben, entonces no reclaman”, dice Jaime Altcheh, de la Sociedad Argentina de Pediatría e investigador del Conicet. “Lamentablemente -continúa-, como el Chagas no suele dar síntomas, en general no se lo sospecha y no se lo busca. Recién a largo plazo, 30 o 40 años después, aparecen las complicaciones cardíacas, muchas veces irreversibles”.

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