Dengue: polémica entre funcionarios y reminiscencias del brote de 2009

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El gobernador Gildo Insfrán, en el centro de la polémica por el brote de dengue.

Por Dr. Daniel Cassola

El nuevo brote de dengue está dejando entrever la precariedad del sistema sanitario en todo el país. Puntualmente en Formosa, hay discusiones sobre el número total de casos y la efectividad de las medidas que se adoptaron. Mientras desde el gobierno comandado por Gildo Insfrán hablan de “120 casos”, la oposición denuncia al menos “1800 casos”. En el Hospital Central de la provincia se atendieron ya, al menos, 240 casos.

Sobre este tema, Gonzalo Basile, presidente de Médicos del Mundo Argentina, expresó: “Saber que en una ciudad o provincia hay casos de dengue sensibiliza a la sociedad, la información pública genera acción ciudadana”.

Otro funcionario formoseño también salió al cruce del ministro de Salud de la Nación, Jorge Lemus, quien había advertido que los mosquitos se están haciendo resistentes a los productos que se utilizan para fumigar. Se trata de José Luis Décima, ministro de Desarrollo Humano de Formosa, quien declaró que “en Formosa se toman muestras, y se determinan las dosis adecuadas para realizar fumigaciones”.

Más inquietante aún es el testimonio que publica hoy La Nación, de un trabajador del sistema sanitario formoseño cuya identidad se preserva. El mismo, presentado como “un especialista en salud”, comenta: “Las autoridades esconden muchos datos. Se trabaja con herramientas de 1970 para un dengue de 2016. Faltan reactivos para los análisis, así que desde hace varias semanas en los hospitales públicos se trata como dengue a toda persona que consulta con los síntomas sospechosos. Y los casos no son cientos: se cuentan de a miles. No podemos saber exactamente cuántos, pero ésa es la realidad”.

Y agregó: “Dicen que está circulando sólo el serotipo DEN1 del virus, pero dado que hay otros serotipos en Brasil y Paraguay, sería normal pensar que acá también estén circulando. La gente va y viene de Paraguay a diario, y sabemos que nadie está estudiando qué serotipos del virus están infectando a la población, y si tenemos chikungunya y zika. Acá, el serotipo es importante porque cada dos años tenemos picos de brote de dengue y eso puede agravar los casos”.

Los cruces y los testimonios citados rememoran lo vivido en 2009, cuando mientras se desataba la epidemia en Chaco, el entonces gobernador de la provincia Jorge Capitanich y su entonces esposa Sandra Mendoza, festejaban el cumpleaños de su hija en un exclusivo salón en Palermo. A la par, negaban la gravedad del brote que luego resultó inocultable.

Lejos de prevenir, en el presente se volvieron a cometer los errores del pasado. El presidente de la Confederación Médica Argentina dijo que “todo se relajó en el tiempo y no se insistió en la educación y la prevención, que competen a todas las provincias”. “También faltaron obras de infraestructura para evitar que se estanque el agua, sobre todo durante la época de calor e inundaciones, los ministerios actuaron durante años como compartimentos estancos y la epidemia de este año es la consecuencia”, añadió.

Una vez más se comprueba que el hombre es el único animal que comete dos veces los mismos errores.

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