Dermatitis atópica en Argentina: afecta al 20 % de los niños y 10 % de los adultos

La dermatitis atópica es una afección médica común que afecta a más de 1 de cada 5 niños y 1 de cada 10 adultos en Argentina, convirtiéndola en una de las enfermedades más prevalentes en la población. De estos casos, aproximadamente la mitad presenta una variante moderada a severa de la enfermedad.

Por Dr. Daniel Cassola

Durante décadas, los pacientes y médicos se enfrentaron a un desafío formidable: el control de esta enfermedad crónica y compleja. Los tratamientos disponibles eran a menudo poco eficaces o tóxicos a largo plazo, lo que dejaba a muchos pacientes sin respuestas satisfactorias. Sin embargo, en la actualidad, la situación ha cambiado notablemente, y es importante destacar este avance en el Día Mundial de la Dermatitis Atópica, que se conmemora el 14 de septiembre, para crear conciencia sobre la realidad de vivir con esta patología.

La dermatitis atópica es una forma de eccema que, para muchos, puede parecer simplemente una irritación cutánea con picazón. Sin embargo, es una enfermedad inflamatoria crónica compleja, causada por una desregulación del sistema inmunológico, que puede tener un impacto significativo tanto en la salud física como en la mental de las personas afectadas.

El Dr. Claudio Parisi, especialista en Alergia e Inmunología y ex presidente de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC), enfatiza la necesidad de reconocer el verdadero impacto de la dermatitis atópica en la vida de los pacientes, que a menudo se subestima. Los síntomas como la picazón, el dolor y las infecciones en la piel pueden afectar la calidad de vida, la autoestima y las relaciones interpersonales. Además, pueden dar lugar a problemas invisibles pero significativos, como insomnio, depresión, ansiedad y aislamiento social. En los niños, los trastornos del sueño pueden afectar su crecimiento y desarrollo, y en adultos, pueden disminuir la capacidad neurocognitiva, lo que resulta en días de ausentismo escolar y laboral.

Además de los efectos en la calidad de vida, las personas con dermatitis atópica a menudo desarrollan comorbilidades relacionadas con la inflamación de tipo 2, como asma, rinitis alérgica y poliposis nasal. En casos moderados y severos no controlados adecuadamente, también existe un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, sobrepeso y obesidad.

La Dra. María Eugenia Abad, presidenta de la Sociedad de Dermatología Pediátrica para Latinoamérica (SDPL), explica que el tratamiento de la dermatitis atópica se basa en la protección de la barrera cutánea mediante la aplicación de cremas y emolientes tópicos, que pueden o no contener corticoides. Sin embargo, un porcentaje de pacientes con casos moderados a graves no responden a estos tratamientos tópicos. Hasta hace poco, la fototerapia o la inmunosupresión sistémica eran las opciones disponibles, pero su eficacia variaba y presentaban riesgos de toxicidad.

Afortunadamente, en los últimos años, se ha logrado un mayor entendimiento de los mecanismos involucrados en la dermatitis atópica, lo que ha llevado al desarrollo de opciones de tratamiento más efectivas y seguras para los casos severos. Estos avances están cambiando las expectativas de tratamiento tanto para los pacientes como para los médicos.

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