Desde mañana suspenden los vuelos desde Chile, México y Brasil además de imponer otros controles
El gobierno considera que “hay que cuidar lo logrado hasta ahora”, además de buscar evitar la circulación comunitaria de los coronavirus de otras cepas más contagiosas y mortíferas. Las restricciones se suman a las restricciones a los vuelos desde Gran Bretaña. Además habrá controles más severos para los que vuelvan del exterior.
Por Dr. Daniel Cassola
Dentro del margen que la actualidad le brinda el gobierno comenzó a tomar algunas decisiones para tratar de paliar a la segunda ola de contagios de Covid-19. El foco está puesto, como venimos comentando en los últimos días, en tratar de evitar que las nuevas cepas, que son más peligrosas, circules comunitariamente. Por eso por ahora las medidas se tomaron pensando en las fronteras y en los vuelos que regresan del exterior. Puertas adentro del país por ahora no hay novedades.
Los vuelos desde Gran Bretaña ya estaban prohibidos. Ahora dentro de esa lista negra se suman los destinos de Chile, Brasil y México. Además, quienes ingresen a Argentina deberán hacerse un testeo antes de abordar el avión, otro al llegar al país, y otro testeo al séptimo día de ingreso, todos los cuales deberán ser abonados por los pasajeros. Quienes resulten positivos deberán realizar otro testeo especial, de secuenciación genómica. En este caso, será un PCR que individualiza con qué cepa del virus se ha producido el contagio. En el caso de dar positivo la persona, junto con sus contactos estrechos, deberá cumplir aislamiento “en los lugares que indiquen las autoridades nacionales”. Textualmente el texto publicado en el Boletín Oficial indica que “la estadía en los citados lugares de aislamiento será a cargo de la persona que ingrese al país, y deberá efectivizarse de la forma que establezcan las autoridades competentes”.
A su vez, quienes regresen del exterior con test negativo también están obligados a aislarse diez días, en este caso en su domicilio, contados desde el primer testeo realizado en el país de origen. Las encargadas de controlar que los pasajeros estén cumpliendo el aislamiento serán las autoridades de cada jurisdicción. Además de estas medidas, y como modo de seguimiento epidemiológico en casos de contagios, los viajeros deberán declarar los lugares en donde estuvieron los últimos catorce días previos al reingreso al país.
La medida expresa el pedido implícito, o no tanto, para evitar en todo lo posible viajar al exterior, además de una serie de condiciones que hacen dificultoso el ingreso. Todas estas medidas buscan desalentar el turismo y la circulación de personas, en un escenario en el que en la Argentina se da un preocupante crecimiento de casos. El jefe de Gabinete, Santiago Cafiero presentó las nuevas restricciones y explicó: “Tratar de controlar la circulación en la nocturnidad dio un buen resultado en enero, en coordinación con todas las jurisdicciones. Hoy la situación es otra. Estamos en un momento en que Argentina está con un número elevado de casos, pero vemos que en la región están con circulación comunitaria y sostenida de nuevas cepas, más contagiosas y letales”.
En resumen, tal como viene ocurriendo desde el 24 de diciembre, las fronteras permanecerán cerradas al turismo. Sólo pueden ingresar al país los argentinos y residentes, o extranjeros por causas excepcionales debidamente acreditadas o permiso de trabajo. Ahora se suman todos estos controles para argentinos que regresen del exterior. Sumado a estas medidas para el ingreso aéreo, se fortalecerán los controles de las fuerzas de seguridad en los pasos terrestres, la mayoría de los cuales está cerrado o solo habilitado para transporte de carga.
Los viajes a Brasil y chile se prohíben porque son países de frontera que hoy tienen circulación comunitaria de la cepa de Manaos. Se suma México porque se registró que muchas personas volvieron contagiadas de ese país, aunque no con la cepa Manaos. La estrategia del gobierno para evitar una segunda ola catastrófica reside en evitar que circulen las cepas más virulentas. Mientras tanto se le da tiempo a un plan de vacunación que, por la escasez de vacunas, se desarrolla con cierta lentitud.
