El ADN de los cánceres hormonales

 

Avance en oncologia

Un megaestudio identificó 73 nuevas regiones genéticas vinculadas a los cánceres de mama, ovario y próstata. Un test permitirá predecir en el futuro quiénes portan estas variantes genéticas y son más susceptibles a enfermar. Debaten qué resultados se deben informar a los pacientes y las garantías necesarias de confidencialidad.

Riesgos. Cada variante genética asociada a un cáncer hormonal no ofrece mucha información sobre el riesgo de padecer la enfermedad.

Escribe Alejandra Folgarait

Mucho se habló, desde la muerte de Hugo Chávez, sobre la posibilidad de inocular el cáncer.

Más allá de la imposibilidad de semejante acción, lo cierto es que sólo un puñado de cánceres son provocados por agentes infecciosos: el de cuello uterino resulta de la infección con el virus papiloma humano, mientras que el cáncer de estómago puede ser causado por la bacteria Helicobacter pylori.

En cuanto a los factores ambientales asociados al cáncer, se sabe que el humo del cigarrillo puede causar cáncer de pulmón, mientras que la alta radiación puede generar una leucemia. Los órganos para trasplante de una persona con cáncer pueden también transmitir células malignas al receptor. Pero esto es todo lo transmisible que puede ser el cáncer en los seres humanos. En cambio, no es raro que los perros y los demonios de Tasmania adquieran cáncer a partir del contacto con otro individuo.

La principal vía de transmisión de los cánceres en los seres humanos es la herencia genética. Si bien no todos los cánceres tienen un componente familiar, muchos se transmiten de padres a hijos a través del ADN. Además de la vía hereditaria, existen factores que actúan sobre los genes a lo largo de la vida -factores epigenéticos- que modifican el funcionamiento del ADN y pueden disparar la reproducción incesante de las células hasta dar lugar a un tumor. Una pintura a gran escala del ADN asociado a los cánceres de mama, de ovario y de próstata fue publicada la semana pasada por las revistas científicas Nature Genetics, Nature Communications, The American Journal of Human Genetics, Human Molecular Genetics y PLoS Genetics . Más de 300 científicos de todo el mundo, integrantes del consorcio COGS (Collaborative Oncological Gene-environment Study), participaron en el análisis genómico de los tumores que tienen receptores a hormonas masculinas y femeninas. Los investigadores descubrieron 73 nuevas regiones (loci) del ADN humano que están asociadas con los cánceres de mama, ovario y próstata estimulados por hormonas femeninas y masculinas. Estas variantes genéticas pueden aumentar el riesgo de desarrollar cáncer, aunque no necesariamente lo causan.

Hasta ahora se conocían dos mutaciones genéticas (llamadas BRCA 1 y BRCA 2) que provocan cánceres de mama y ovario. También se habían descubierto más de 20 mutaciones ligadas al cáncer colorrectal. Pero el nuevo estudio COGS localizó 41 nuevas regiones del ADN asociadas con el cáncer de mama, incluyendo cuatro porciones de ADN que no están ligados a los estrógenos y que dan origen al 30% de estos cánceres.

En cuanto a los cánceres masculinos, se sabe que uno de cada ocho hombres desarrollarán cáncer de próstata en algún momento de su vida pero, salvo el poco confiable análisis de PSA, no existe todavía una forma de predecir quién será afectado. El hallazgo de 23 nuevas variantes genéticas asociadas al cáncer de próstata abrirá nuevas posibilidades diagnósticas. Según la investigadora británica Ros Eeles, combinando el análisis de varias alteraciones genéticas -especialmente las 16 mutaciones que caracterizan a los cánceres más agresivos- se podrá identificar al 1% de los varones que tienen un 50% de riesgo de enfermar. Ellos podrían entonees optar por una

Cirugía preventiva de próstata.

«Los nuevos sitios de susceptibilidad encontra dos explican gran parte del riesgo familiar al cáncer. Estimamos que estas secuencias explican el 28% de los cánceres de mama, el 4% de los cánceres de ovario y el 30% de los cánceres de próstata», subrayó el genetista John Witte, de la Universidad de California, en la revista Nature Genetics. «Sin embargo -aclaró a EG- aún queda mucho de la herencia de estos cánceres por explicar y tenemos que descubrir otros lugares del ADN que aumentan el riesgo».

En la Argentina, los tumores son la primera causa de muerte en las personas de entre 40 y 65 años, y la segunda causa en quienes tienen de 5 a 39 años. Cada año, unas 19 mil argentinas desarrollan cáncer de mama, mientras que el cáncer de próstata se declara en alrededor de 14 mil hombres. Si bien existen hoy muchos fármacos para tratar estos cánceres, en el año 2011 murieron 5468 mujeres por cáncer de mama, 1166 por cáncer de ovario y 3762 hombres por cáncer de próstata, según los últimos datos del Ministerio de Salud de la Nación. «Los estudios del consorcio COGS son importantísimos porque son trabajos a larga escala que aportan mucha información científica, pero todavía falta demostrar que los nuevos genes encontrados pueden predecir los cánceres de mama, ovario y próstata en la población», explica el médico Daniel Gómez, director del Laboratorio de Oncología Molecular de la Universidad de Quilmes. «Esto significa que las variantes genéticas halladas son muy interesantes, pero que falta para que tengan una aplicación clínica en los pacientes y para que se puedan utilizar en personas sanas para predecir si van a enfermar», aclara el investigador del Conicet, quien confirma, por otra parte, que «no es posible inocular el cáncer». «Aunque los hallagos no cambian inmediatamente el tratamiento de ninguno de estos cánceres, nos acercan a este objetivo último», dice Witte, profesor de Epidemiología y Bioestadística. «El haber encontrado que muchos cánceres comparten las » Cáncer de próstata. El nuevo estudio COGS identificó 23 nuevas variantes de ADN asociadas a este cáncer masculino. En total, ya se conocen 78 regiones genéticas que aumentan el riesgo a padecer cáncer de próstata; 16 de ellas permitirían predecir las formas más agresivas de la enfermedad. mismas vías celulares nos abre caminos para comprender la base biológica de esta compleja enfermedad y también para definir terapias que sirvan para más de un cáncer», se entusiasma el experto norteamericano.

En el futuro se podrán desarrollar tests genéticos para predecir desde el principio de la vida quiénes podrían enfermar de cáncer.

Screening genético

Si se confirma la asociación de los nuevos sitios genéticos con el cáncer y se desarrolla una técnica confiable para aplicarlos a la población, se podrán desarrollar en el futuro tests genéticos para predecir desde el principio de la vida quiénes podrían enfermar de cáncer. Un test experimental de este tipo fue desarrollado por la compañía Illumina para realizar el estudio COGS. Este test incluyó más de cien mil variaciones puntuales del ADN involucradas en los cánceres de mama, ovario y mama y fue aplicado a 200.000 personas en todo el mundo. Si bien habrá que validar sus resultados en estudios poblacionales antes de poner un test de este tipo a disposición de los consumidores, «en cinco a diez años se va a usar habitualmente un test genético para el cáncer de próstata», evaluó Paul Pharoah, investigador de la Universidad de Cambridge. El 95% de los hombres que reciben un diagnóstico temprano viven más de cinco años.

Desde ya, hacer un screening genético de la población para identificar quiénes tienen más riesgo a los cánceres hormonales es un tema controvertido. Por un lado, permitiría tomar medidas preventivas (recomendar consumir menos grasas, hacer más ejercicio, disminuir el alcohol) o iniciar tratamientos tempranos. Por otro lado, significaría manejar la información genética de millones de personas, lo que puede ser utilizado por aseguradoras para negar servicios médicos a niños y adultos.

«Además -subraya Gómez- habría que evaluar qué decirle a la persona que recibe el resultado de un test genético y cómo contenerlo». Informarle a una joven de 20 años, cuya madre murió de cáncer, que tiene una mutación genética que la predispone a enfermar de lo mismo es delicado. «Serviría para indicar cambios en la dieta y controles ginecológicos y mamarios más frecuentes. O para decidir una cirugía preventiva de las dos mamas o de los ovarios y trompas. Pero ni así se puede garantizar hoy que una mujer con resultado positivo quede 100% libre del cáncer reflexiona el directivo del Instituto Nacional del Cáncer.

La Foundation for Genomics and Population Health (PHG) de Gran Bretaña ya elaboró recomendaciones éticas para aplicar los nuevos avances genómicos en personas sanas. Según los expertos británicos, se debería elaborar una tabla estratificada de los riesgos que enfrenta cada persona, de acuerdo con los tipos de tumores a los que está predispuesto. Así, al recibir un resultado, un individuo podrá saber cuántas veces aumenta su riesgo de padecer un » Cáncer de mama. Además de la mamografía, las mujeres hoy pueden hacerse un análisis genético para detectar los genes BRCA1 y 2, que provocan algunos tipos de tumores malignos. cáncer determinado, y actuar en consecuencia.

Los investigadores ingleses también sugieren elaborar nuevos formularios de consentimiento para utilizar la información genética de las personas. Recientemente, se desató un escándalo por la secuenciación genética de las células HeLa, una línea de células malignas utilizadas en todo el mundo para investigación. Estas células se obtuvieron inicialmente de una mujer norteamericana, Henrietta Lacks, fallecida hace años por un agresivo cáncer de cuello de útero. El estudio del genoma de las células HeLa debió haber sido consentido por los familiares de la mujer, a la que nunca se consultó ni pagó por sus servicios a la ciencia. Ahora, los científicos deberán solicitarles permiso.

En cualquier caso, dicen los investigadores británicos liderados por Hilary Burton, será necesario evitar la medicalización a largo plazo y la estigmatización de quienes tengan resultados positivos en los tests genéticos. Los gobiernos tendrán que asegurarse de que los servicios de salud y los expertos en asuntos regulatorios, legales y éticos se involucren en el asesoramiento de las implicancias de estos estudios. «Habría que hacer un esfuerzo internacional similar al que se realizó en el aspecto científico del COGS para evaluar la aplicación del screening genético», concluyeron los expertos de la Fundación PHG.

Controversias

Tomar decisiones en base a información respaldada científicamente es fundamental para las personas con riesgo de cáncer. «Las mujeres con copias mutadas de los genes BRCA 1 o 2 tienen un riesgo marcado pero muy variable de desarrollar cáncer de mama y ovario», explica Fergus Couch, investigador de la Clínica Mayo que participó en el estudio publicado en Nature Genetics. «Una mujer con BRCA positivo hoy sabe que enfrenta un riesgo de alrededor de 65% de enfermar a lo largo de su vida. Pero si se desarrollaran modelos de riesgo tomando en cuenta las nuevas variantes genéticas, esa mujer podría saber si está más cerca del 90% -lo que podría llevarla a elegir una cirugía profiláctica de mamas- o más cerca del 40%, en cuyo caso sería más apropado un monitoreo frecuente», indica Couch. Por lo pronto, el Colegio de Genética Médica y Genómica (AMCG) de los Estados Unidos acaba de emitir una guía sobre qué informar (y qué no) a la hora de hacer el análisis del genoma de una persona. Ocurre que, cuando se analiza el ADN de una persona para ver si porta, por ejemplo, el gen BRAC1, se puede descubrir incidentalmente que tiene una predisposición a una enfermedad neurodegenerativa, como el Alzheimer. ¿Qué hacer, decírselo o no al médico que pidió el estudio genético y, en última instancia, a su paciente? Según las recomendaciones de la AMCG, sólo se deben reportar unas 60 variantes del ADN ligadas a 30 enfermedades. El resto, dicen los expertos norteamericanos, sólo generaría miedo innecesario. Sin embargo, otros especialistas sostienen que la información genómica es del paciente, que debería tener acceso completo a todos los riesgos que enfrenta, cualquiera sea su probabilidad de ocurrencia.

«Lo ideal sería informar a cada paciente lo que él desea saber. Para algunos individuos, se podrían dar los resultados de las variantes útiles que son fáciles de explicar y entender. Otros pacientes pueden requerir información adicional», escribe la genetista Lauri Aaltonen, de la Universidad de Helsinki, esta semana en la revista Science. Además, «un enfoque restrictivo de la comunicación puede ayudar a mantener la privacidad de datos genéticos de chicos y adolescentes».

Los avances genéticos también permiten chequear si un fármaco es efectivo para un tumor específico. Por ejemplo, se sabe que el anticuerpo monoclonal trastuzumab funciona en los cánceres de mama sensibles al estrógeno (HER-2), pero no en los tumores que no tienen receptores hormonales. Hoy es frecuente hacer el análisis genético del tumor para indicarle a una paciente un fármaco u otro.

En este sentido, el Servicio de Salud de Gran Bretaña (NHS) anunció la semana pasada que empezará a cubrir un avanzado test que detecta mutaciones en 46 genes ligados al cáncer. Con un costo de 400 dólares, el test desarrollado por científicos de la Universidad de Oxford se realiza sobre una biopsia y permite evaluar la respuesta de un tumor a distintas drogas. Así, se le ofrece al paciente el fármaco específico para el perfil genético de sus células malignas y se disminuyen los efectos tóxicos de los tratamientos anticancerígenos.

Si bien la medicina del futuro se basará en el análisis del ADN para predecir y tratar el cáncer, los especialistas enfatizan que esta enfermedad no es sólo producto de los genes sino también del ambiente. «El estilo de vida y los riesgos ambientales subrayóel investigador Pharaoh- actúan en conjunto con la genética para generar un cáncer».
Gravedad. En la Argentina mueren cada años más de tres mil hombres por cáncer de próstata y más de cinco mil mujeres por cáncer de mama

Funete: El Guardián

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