El agujero en la capa de ozono se posicionó sobre el sur argentino y eleva la radiación UV

Por Redacción Curar con Opinión

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y el programa satelital Copernicus alertaron sobre la presencia del agujero en la capa de ozono que desde la mañana del martes se ubicó sobre el extremo sur de la Argentina. La situación afecta a ciudades de Tierra del Fuego y Santa Cruz, como Ushuaia y Río Gallegos, donde se registran niveles extremos de radiación ultravioleta (UV).

Según los datos de Copernicus, el fenómeno comenzó a las 9 de la mañana y se mantendrá activo hasta la tarde del miércoles 17 de septiembre. Durante este período, la radiación solar se incrementa de manera significativa, superando los valores habituales para la época. Las autoridades recomendaron evitar la exposición directa al sol, incluso en jornadas nubladas, y adoptar medidas de protección como el uso de protector solar y ropa adecuada.

El agujero de ozono es una zona de la atmósfera donde esta capa se encuentra debilitada, lo que permite el ingreso de radiación UV en cantidades dañinas para la salud. Aunque se trata de un fenómeno estacional que ocurre cada año sobre las regiones polares, su avance hacia el sur del país genera preocupación. La exposición a altos niveles de radiación puede provocar quemaduras en la piel, daño ocular y aumentar el riesgo de cáncer de piel.

En las imágenes difundidas por el SMN, elaboradas con datos de Copernicus Atmosphere Monitoring Service, Ushuaia aparece bajo un área de color violeta intenso, lo que representa un índice UV extremo, superior a 10 en la escala de riesgo de la Organización Mundial de la Salud. El impacto se mantendrá durante más de 24 horas, con su punto más crítico en la madrugada y el mediodía solar.

Aunque desde la comunidad científica destacan que la capa de ozono muestra señales de recuperación gracias a la prohibición de los clorofluorocarbonos (CFCs) tras el Protocolo de Montreal de 1987, los especialistas advierten que la normalización no se alcanzará antes de medio siglo. Alberto Redondas, investigador de la Agencia Estatal de Meteorología de España, explicó que persisten emisiones ilegales y compuestos no regulados que siguen afectando la atmósfera.

Además de los riesgos directos para la salud humana, el aumento de radiación UV impacta en ecosistemas marinos y terrestres, afectando organismos sensibles como el plancton, los anfibios y ciertas especies vegetales.

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