Por Dr. Daniel Cassola
Las nuevas modalidades que adquiere el delito nos obliga a estar más atentos que nunca. No nos referimos puntualmente a los arrebatos callejeros y las modalidades de robo más improvisadas, por llamarlas de alguna manera, si no a aquellas que evidentemente tienen una preparación y planificación por parte de los delincuentes.
En este sentido se están publicando informes sobre distintos modos de asaltos tanto en la Ciudad como en los centros vacacionales.
Vayamos primero a la Ciudad. Tenemos que tener suma atención y precaución cuando ingresamos a nuestro domicilio. Este fin de semana se realizó un nuevo robo a un hogar en el barrio de Caballito bajo la modalidad de “entradera”.
Los delincuentes esperaron por una pareja que recién se había mudado a un edificio grande de la zona de Primera Junta. Cuando la mujer abrió la puerta de calle, se presentó una joven con un juego de llaves en la mano simulando ser una vecina por lo que la dejaron ingresar. Esta mujer sostuvo la puerta para que ingrese un cómplice, que portaba una caja de pizza en la mano, simulando ser un delivery.
Ya adentro del edificio se metieron en el ascensor con la pareja, los amenazaron e ingresaron a su departamento, de donde se llevaron todo lo que pudieron. La secuencia completa quedó grabada por las cámaras de seguridad de la calle y del edificio. Pero las cámaras sirven para que ahora la policía tenga un elemento más, pero no previenen los actos delictivos.
Otro foco de atención para los delincuentes está dado por los distintos paradores balnearios. Desde principios de diciembre que se viene denunciando una serie de hechos conocidos como “alquileres truchos”.
Al parecer ya hay más de cien casos en lo que alguien adelanta un dinero para realizar un alquiler durante la temporada, pero al llegar al lugar de vacaciones el inmueble o no existe o está ocupado por otra persona.
Generalmente se trata de anuncios que se publican en internet y que luego existen algún tipo de depósito en condición de seña por el alquiler. Pero al final de cuentas todo resulta un engaño. Las sumas estafadas pueden ascender a los 15 mil pesos, por lo que un hecho de estas características puede arruinar las vacaciones que una familia esperó durante todo el año.
Nadie está exento de padecer esta u otras modalidades de robo, pero siempre es mejor estar atento, tanto en nuestros movimientos cotidianos como cuando realizamos una transferencia de dinero por un servicio que contratamos.
Recordemos que el delito no se toma vacaciones.










