El dinero del PAMI que no va a la salud

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Siete de los hospitales del bicentenario que financió el PAMI aún no tienen fecha de cierta de inauguración.

Por Dr. Daniel Cassola

Hoy en nuestro espacio de tercera edad debemos continuar hablando de los padecimientos a los que están sometidos los afiliados de la obra social PAMI.

Al parecer, de a poco, el descontento de distintos sectores para con la conducción de la obra social va creciendo. Incluso se habla de que el próximo 13 de noviembre, día en el que se celebra el Día del Trabajador del PAMI, podría haber una masiva manifestación en contra de la dirección del instituto.

A las diarias quejas de sus afiliados que transmite la Defensoría de la Tercera Edad se sumaría ahora la voz de los mismos trabajadores. Quienes también están comenzando a protestar son los prestadores privados.

En una reunión de prensa realizada la semana pasada se sostuvo que las clínicas que dan atención al PAMI están atravesando una situación límite por los bajos aranceles y las demoras en los pagos.

Además se denunció que solo el 25 por ciento de los recursos del PAMI va a la salud de sus afiliados. Me parece que este es el quid de la cuestión.

Podemos hablar de distintos modelos de atención, de capitas, de pago por consumo de prestaciones y de la mar en coche, pero si la plata no va para donde tiene que ir la discusión ya no tiene sentido.

La pregunta del millón es entonces en qué gasta el dinero el PAMI. En parte no sabemos, pero algunos indicios hay.

Según un informe publicado la semana pasada, el PAMI financió el programa de los Hospitales del Bicentenario. La historia comenzó en el año 2008. La presidenta Cristina Kirchner anunció, en medio del conflicto con el campo, que con el dinero de la 125 se iban a construir hospitales públicos.

Como el entonces vicepresidente Julio Cobos votó no positivo, el financiamiento se cayó. Los hospitales había que construirlos igual, se pensó, y por ello se echó mano a los fondos del PAMI.

Desde entonces, el PAMI aportó 1300 millones de pesos para la construcción de hospitales que encima todavía no se pueden utilizar. Es más, siete de las obras están paralizadas y se calcula que se requiere un aporte adicional de 650 millones de pesos para inaugurar al menos cuatro de esos centros de salud antes de las elecciones del año que viene.

Si usted es afiliado del PAMI y se pregunta por qué el servicio que le brindan es tan malo parte de la respuesta es esa. La obra social se gastó el dinero en obras inconclusas.

La otra parte del dinero nadie sabe dónde está. Cada uno puede sacar su propia conclusión.

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