El gobierno y los laboratorios acordaron congelar los precios de los medicamentos hasta el 7 de enero

La tres cámaras empresariales del sector, Caeme, CILFA y Cooperala, destacaron “el marco de colaboración y buen diálogo” con el Ministerio de Salud. Los precios se retrotraen al primero de noviembre y permanecerán en pausa hasta la primera semana del año que viene.

Por Dr. Daniel Cassola

La inflación en Argentina es un problema histórico. En 2018 el índice anual marcó 47 por ciento, 53 por ciento en 2019, 36 por ciento en 2020 en un año casi sin actividad por la pandemia y nadie prevé que 2021 cierre por debajo del 45 por ciento. Cuando la economía se mueve los precios suben. Más allá de los debates sobre los orígenes y las causas del problema, lo cierto es que lo que los argentinos deben pagar por productos esenciales como alimentos y medicamentos, al menos nominalmente, es cada vez más.

Luego de anunciar el acuerdo, que a todas luces es más una escenificación de buenos modales que algo que pueda tener incidencia concreta en la realidad, se pudo leer el comunicado de los laboratorios. Allí dice: “En función de lo expuesto, cada laboratorio asociado ejercerá la facultad de adherir individualmente a esta iniciativa. La industria farmacéutica presente en la Argentina mantiene su buena voluntad y colaboración con el Gobierno”. Fue un acto de buena voluntad. Cada laboratorio podrá hacer lo que considere necesario. El que quiera adherirá al acuerdo y el que no quiera no lo hará.

Según informaron desde el gobierno, el objetivo del acuerdo con las cámaras del sector es mejorar el acceso de la población a los medicamentos, disminuir el gasto en los hogares, “que los argentinos y argentinas puedan elegir según su conveniencia e incrementar la transparencia y la disponibilidad de información”. Así lo sostuvieron en conjunto desde los ministerios de Desarrollo Productivo y Salud.

Para lograr tales objetivos se reimpulsará la prescripción de medicamentos por nombre genérico y se conformó una mesa de trabajo permanente para continuar analizando el tema, dada la complejidad del sector. La prescripción de medicamentos genéricos cuenta con una ley nacional desde 2002, cuando Ginés González García era ministro del gobierno provisional de Eduardo Duhalde. En concreto, por más que esté vigente, la ley nunca se aplicó. Las recetas por nombre genérico son marginales. Se siguen recetando marcas, no drogas. Ese ideal en el que se entabla una competencia entre laboratorios que puede hacer bajar los precios, o al menos morigerar las subas, nunca existió.

En definitiva, anuncios como el de ayer son más un gesto político que otra cosa. Según comentaron desde la Secretaría de Comercio la idea es mantener, luego del 7 de enero, una canasta de medicamentos con precios regulados para alrededor de 500 productos. Cuando se anuncia un congelamiento de precios con fecha de vencimiento solo hay una certeza. El 7 de enero van a subir los precios de todos los medicamentos.

De ninguna manera se trata de medidas que puedan ser perdurables y están lejísimos de constituir una solución definitiva. Es, quizás, solamente lo mejor que se puede hacer con las elecciones legislativas a la vuelta de las esquina.

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