Por Dr. Daniel Cassola
El trimestre que va desde el primero de junio hasta el 31 de agosto fue el más cálido desde 1906, año en el que se comenzaron a registrar las temperaturas, con un promedio de 13,6 grados. A nivel nacional fue el segundo más templado, con un incremente de un grado y medio sobre el promedio.
Así, el promedio de las temperaturas invernales porteñas de 2017 superó el anterior récord de 1997, con 13,3 grados, y el de 2015, con 13,2 grados. También por primera vez la temperatura mínima media del invierno en la ciudad superó los 10 grados, al llegar a los 10,1. Otro dato para destacar es que desde el año 2011 no se dan temperaturas inferiores a cero.
En este contexto no sorprende que el Grupo de Estudio del Mosquito (GEM) de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA ya haya detectado la presencia de especímenes adultos del mosquito Aedes Aegipty, potencial vector del dengue y otras enfermedades, en distintos puntos de la ciudades.
Según los sensores que el GEM tiene dispuestos en más de 200 puntos de toda la ciudad, los mosquitos ya están activos. Fueron detectados, entre otros puntos, en la Facultad de Agronomía y el Cementerio de la Chacarita. El trabajo de prevención, según sostienen desde el GEM, no fue el adecuado. Por ejemplo, en el cementerio no se higienizaron los floreros que contienen agua, el medio necesario para la reproducción del mosquito.
También hubo detección de los insectos en la Plaza Monseñor D´Andrea, ubicada en Córdoba al 2800. Como se trata del centro de la ciudad los investigadores sostienen que hay que empezar ya con el descacharrado, y además sugieren que se vierta agua caliente en rejillas y desagües, para de esta manera barrer con los huevos de mosquitos que pueden estar adheridos.
Con respecto a otros años los mosquitos se anticiparon por un mes, por lo que los casos de las enfermedades que transmiten podrían seguir la misma tendencia. Los especialistas del GEM advierten que hay muchos lugares en los que los mosquitos se están reproduciendo.
Cualquier reservorio de chatarra, un neumático en desuso, floreros, jarros, baldes y demás objetos dentro de las obras en construcción, e incluso unos cuantos vidrios rotos sobre un techo o un muro pueden servir de reservorio de agua para que los mosquitos coloquen sus huevos.
El mosquito transmisor ya se encuentra entre nosotros. Resta que tomemos las medidas de prevención necesaria para evitar la mayor cantidad de casos de dengue, zika y chikungunya posibles.









