El  Síndrome Urémico Hemolítico, una grave enfermedad en alza

Por Dr. Daniel Cassola

En lo que va del año, se duplicaron los casos de Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) en la Ciudad de Buenos Aires. El dato surge del Boletín de Vigilancia epidemiológica del Ministerio de Salud de la Nación, que muestra que hasta la semana epidemiológica 26, se produjeron 26 casos de SUH en la Ciudad, contra 13 en el mismo periodo de 2016. Argentina tiene la mayor incidencia mundial de esta grave enfermedad en menores de 5 años y a lo largo de los años las estadísticas no fueron mejorando, manteniendo un promedio aproximado de 400 casos anuales.

El SUH afecta, sobre todo, a los niños de entre 6 meses y 5 años, provoca insuficiencia renal, anemia y daña los vasos sanguíneos pequeños. Si bien la mortalidad en la etapa aguda de la infección es baja (alrededor del 4 por ciento de los casos), se trata de una patología que puede provocar un daño permanente en la salud.

En la mayoría de los casos la enfermedad se produce por el consumo de carne mal cocida portadora de la bacteria Escherichia Colli. Si bien este es el principal origen de la infección, también se producen casos por el consumo de lácteos y jugos de frutas no pasteurizados.

Las verduras y el agua contaminada, que haya estado en contacto con heces de animales, también pueden ser fuente de contagio. En los primeros días de enfermedad los síntomas que pueden ocasionar la consulta son:

– Diarrea y sangre en las heces.

– Irritabilidad y debilidad general.

– Con posterioridad, se registra disminución en la orina, puede haber erupción cutánea y la piel puede tornarse pálida o amarilla (ictericia).

– Finalmente puede ocasionar convulsiones.

Como medidas de prevención los especialistas recomiendan:

– Asegurar la correcta cocción de la carne; la bacteria se destruye a los 70 °C. Se sugiere que los menores de 3 años no ingieran hamburguesas caseras o compradas, ni de locales de «comidas rápidas».

– Evitar el contacto de las carnes crudas con otros alimentos (contaminación cruzada).

– Controlar el uso de leche y derivados lácteos correctamente pasteurizados y conservar la cadena de frío.

– Lavar cuidadosamente verduras y frutas.

– Asegurar la correcta higiene de las manos (deben lavarse con agua y jabón) antes de preparar los alimentos.

– Utilizar natatorios habilitados para tal fin.

– No bañarse en aguas prohibidas.

– Consumir agua potable; ante la duda, hervirla.

Es importante tener en cuenta estos consejos ya que en Argentina se registra una altísima tasa de casos, si las comparamos con otros países. En naciones desarrolladas, como Estados Unidos, Canadá o Japón se registran de 1 a 3 casos cada cien mil menores de cinco años. En Uruguay y Chile los casos son 4 o 5. Pero en Argentina el índice se eleva a entre 14 y 15 casos.

A todo esto, distintas ONGs que tratan el tema del Sindrome Urémico Hemolítico han denunciado que el Ministerio de Salud no publica todos los casos que se producen. Además, dicen que faltan campañas de prevención sostenidas y no se ha puesto en marcha, como se había prometido, el Programa Nacional de Sindrome Urémico Hemolítico.

Es una pena porque es una infección relativamente fácil de prevenir. Lo que estamos seguros es que si no hay voluntad es imposible.

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