Hantavirus en Buenos Aires: qué es la enfermedad que genera alarma y cuáles son sus síntomas

La reciente muerte de una niña de 10 años en la ciudad bonaerense de General Belgrano volvió a poner en el centro de la agenda sanitaria al hantavirus, una enfermedad grave, potencialmente mortal y sin tratamiento antiviral específico ni vacuna aprobada.

Por Dr. Daniel Cassola

El caso generó preocupación en la provincia de Buenos Aires, donde ya se registraron cuatro fallecimientos por esta causa en lo que va del año, en un contexto nacional que mantiene a las autoridades sanitarias en estado de alerta.

El hantavirus es una enfermedad zoonótica, es decir, que se transmite de animales a personas. Está causada por distintos tipos de virus del género Hantavirus, cuyo principal reservorio en la Argentina es el ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus), un roedor silvestre que habita principalmente en zonas rurales, periurbanas y ambientes con vegetación densa. En el país, durante 2025 se confirmaron al menos 22 muertes asociadas a esta infección, lo que refleja su impacto sanitario pese a no tratarse de una enfermedad frecuente.

La principal vía de transmisión al ser humano es la inhalación de partículas virales presentes en el polvo contaminado con orina, heces o saliva de roedores infectados. Esto puede ocurrir al barrer galpones, limpiar viviendas cerradas por largo tiempo, manipular leña, ingresar a espacios rurales poco ventilados o realizar actividades recreativas y laborales en áreas con presencia de roedores. En menor medida, el contagio también puede producirse por contacto directo con los animales, mordeduras o a través de heridas en la piel. En algunas variantes del virus, además, se ha documentado la transmisión de persona a persona, lo que refuerza la necesidad de una detección temprana y de medidas de control adecuadas.

El período de incubación del hantavirus suele variar entre una y seis semanas. En sus etapas iniciales, la enfermedad presenta síntomas generales que pueden confundirse con un cuadro gripal u otras infecciones comunes. Entre los signos más frecuentes se encuentran la fiebre alta, superior a los 38 grados, dolor de cabeza intenso, escalofríos, dolores musculares marcados y un profundo malestar general. A esto pueden sumarse síntomas gastrointestinales como náuseas, vómitos, dolor abdominal y diarrea, que muchas veces retrasan la sospecha diagnóstica.

Sin embargo, el mayor riesgo aparece cuando la enfermedad progresa hacia su fase más grave. En esa instancia, el hantavirus puede provocar un síndrome cardiopulmonar caracterizado por insuficiencia respiratoria aguda, dificultad severa para respirar y shock cardiogénico, una falla del corazón para bombear sangre de manera eficaz. Esta evolución puede ser rápida y requiere atención médica inmediata, generalmente en unidades de terapia intensiva, con soporte respiratorio y hemodinámico. La ausencia de un tratamiento antiviral específico hace que el abordaje se base en la detección precoz y el tratamiento de sostén oportuno, factores clave para mejorar el pronóstico.

Frente a este escenario, la prevención adquiere un rol central. Las autoridades sanitarias y especialistas recomiendan mantener los ambientes limpios y ventilados, especialmente aquellos que permanecieron cerrados durante largos períodos. Antes de limpiar, es fundamental ventilar los espacios por al menos 30 minutos y evitar barrer en seco, ya que esto puede levantar polvo contaminado. Se aconseja desinfectar superficies con soluciones de lavandina, utilizar guantes al manipular objetos potencialmente contaminados y sellar grietas u orificios en viviendas para impedir el ingreso de roedores.

Asimismo, es importante mantener el pasto corto y las malezas controladas alrededor de las casas, almacenar alimentos en recipientes herméticos y evitar el contacto directo con roedores vivos o muertos. Ante la aparición de síntomas compatibles con hantavirus, especialmente en personas que hayan estado en zonas rurales o con posible exposición, se recomienda consultar de inmediato a un centro de salud e informar los antecedentes de riesgo.

El aumento de casos fatales registrados en la provincia de Buenos Aires refuerza la necesidad de sostener la vigilancia epidemiológica, fortalecer las acciones de prevención y promover la información clara a la población.

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